Fuente: Carlos Cariño/carlos_carino@as.com
La Copa del Rey nunca ha sido una competición especialmente favorable para el Málaga CF. Mientras que otros equipos han encontrado en este torneo de eliminación directa un escenario para gestas y noches memorables, el club blanquiazul ha acumulado en las últimas décadas una larga serie de decepciones que han contribuido a crear una incómoda tradición copera. Las cifras son claras. En lo que va del siglo XXI, el Málaga ha sido eliminado en trece ocasiones por conjuntos de categorías inferiores. Ceuta, Ciudad de Murcia, Xerez, Lorca, Baza, Mirandés, Córdoba, Numancia, Escobedo, Rayo Majadahonda, Nàstic de Tarragona, Estepona y Talavera conforman una extensa lista de rivales que, sobre el papel menos competitivos, terminaron por dejar fuera al equipo de Martiricos. Esta relación, marcada por frustraciones, contrasta con su desempeño en otras competiciones. La Copa del Rey se ha convertido para los blanquiazules en una asignatura pendiente que resiste generación tras generación.
Los archivos históricos reflejan esta realidad. El Málaga solo ha alcanzado los cuartos de final en dos ocasiones durante este siglo. En la temporada 2012-13 fue eliminado por el Barcelona y dos años más tarde cayó frente al Athletic Club. Fuera de estas excepciones, su paso por la Copa ha sido generalmente breve y discreto. La mejor actuación de un equipo malagueño sigue siendo la semifinal lograda por el desaparecido Club Deportivo Málaga en 1973, justamente ante el Athletic como verdugo. Desde entonces, la ciudad no ha vuelto a acercarse a las rondas finales del campeonato.
Entre las múltiples eliminaciones dolorosas hay algunas que permanecen grabadas en la memoria colectiva del aficionado malaguista. Una de las más recordadas tuvo lugar el 20 de diciembre de 2016. El Córdoba se impuso por 3-4 en La Rosaleda en una noche desafortunada para Denis Boyko. El portero ucraniano tuvo una actuación muy desafortunada y terminó siendo el blanco de la frustración de una grada que pasó de murmullos a silbidos.
Esa derrota tuvo consecuencias importantes. Apenas unas horas después, Juande Ramos presentó su dimisión. Su salida abrió una nueva etapa marcada por la llegada de Marcelo Romero al banquillo y una creciente inestabilidad institucional que desembocaría en los años más difíciles de la historia reciente del club.
Tampoco se olvida la eliminación sufrida el 17 de diciembre de 2019 ante el Escobedo. El modesto equipo cántabro, entonces en Tercera División, derrotó por 2-0 al Málaga dirigido por Víctor Sánchez del Amo en una de las páginas más negras del club en esta competición. La diferencia de categoría hacía prever un resultado muy distinto, pero los blanquiazules ofrecieron una imagen irreconocible. Esa derrota afectó gravemente al técnico madrileño, cuyo ciclo terminó pocas semanas después. Fue otro episodio que reforzó la sensación de que la Copa del Rey se había convertido en una competición maldita para el conjunto malagueño.
Mucho antes, en la temporada 2002-03, el Málaga protagonizó otra gran decepción. En Lorca llegó a tener una ventaja de dos goles y parecía encarrilar su clasificación. Sin embargo, el encuentro dio un giro inesperado y acabó con una espectacular remontada local. Lo que parecía una victoria cómoda terminó siendo una de las eliminaciones más sorprendentes para el equipo blanquiazul.
Más recientemente, el Talavera fue el último rival de inferior categoría capaz de eliminar al Málaga del torneo. La derrota sucedió en un momento delicado, durante los primeros pasos de la etapa de Juanfran Funes. Aquella eliminación generó dudas y críticas sobre el proyecto, aunque con el tiempo adquirió otro significado. Paradójicamente, ese golpe sirvió como punto de inflexión. El equipo reaccionó, encontró estabilidad competitiva y terminó construyendo el camino que le llevó al regreso a Primera División.
Porque si algo ha demostrado la historia del Málaga en la Copa es que rara vez ha disfrutado alegrías en esta competición. Durante más de veinte años, este torneo ha sido sinónimo de tropiezos inesperados, oportunidades desperdiciadas y noches difíciles de olvidar. Una pesadilla recurrente que explica por qué cada nueva edición se recibe en La Rosaleda con una mezcla de esperanza y precaución. En teoría, el Málaga debería superar sin dificultad su eliminatoria frente al Sporting Alcazar, que compite en la sexta división del fútbol español. En teoría…








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