Fuente: Agencia EFE/agencia_efe@hoy.com.do
Los Ángeles (EE.UU), 11 oct (EFE).- En una esquina del corazón de Skid Row, la zona con la mayor concentración de personas sin hogar en Los Ángeles, dos perros atados a un carrito vigilan mientras su dueña duerme en el suelo bajo el sol.
Jonathan Parker, cofundador del grupo de rescate animal Starts With One Today, se acerca para ofrecer agua a los animales sedientos. Este gesto provoca que un hombre grite para alertar a la mujer.
Después de varios llamados, la mujer logra sentarse en la acera, rodeada de basura y excrementos.
"¿Estos son tus perros?", pregunta Parker.
Ella apenas asiente. El activista le explica que sus perros necesitan ayuda y que su organización proporciona servicios médicos gratuitos para mascotas, así como vacunas y esterilización. También entregan comida y agua.
La mujer lo ignora y toma en brazos a uno de los perros. El animal se deja abrazar y deja de ladrar.
El grupo de activistas que recorren Skid Row junto con EFE se retira del lugar. Parker y otros integrantes, incluyendo miembros de PETA, saben que en este caso "por ahora no hay nada qué hacer".
Una crisis persistente
Durante décadas, Skid Row ha sido el epicentro de la indigencia en Los Ángeles. En esta zona de alrededor de 50 cuadras en el centro de la ciudad viven más de 4.200 personas en tiendas de campaña o a la intemperie, según el conteo realizado este año por la Autoridad de Servicios para Personas Sin Hogar de Los Ángeles (LAHSA).
Un estudio de la Universidad del Sur de California estimó que entre el 9 % y el 12 % de las personas que viven sin techo en Los Ángeles tienen una mascota, lo que equivaldría a unos 550 animales, principalmente perros, residiendo en esta área.
"En esta comunidad hay muchos animales sufriendo maltrato severo. Viven enfermos, heridos y sin atención veterinaria. Muchos están atados, lo cual es ilegal", comenta a EFE Gabriel Ochoa, portavoz de PETA Latino.
La crisis es evidente: en menos de dos cuadras recorridas en Skid Row, los activistas contaron cerca de dos docenas de perros. Solo uno no tenía collar, pero mostraba una herida en el cuello que indicaba que había tenido uno por largo tiempo.
Los defensores denuncian además que en esta zona los perros son usados para reproducción, una práctica prohibida en Los Ángeles.
Buscando soluciones
La ciudad ha destinado millones para enfrentar el problema de la indigencia y desde el año pasado también intenta ayudar a los habitantes callejeros con mascotas. El Ayuntamiento creó un equipo para investigar denuncias de crueldad animal y apoyar a dueños sin hogar con mascotas.
Este programa ha capacitado a más de 100 agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles y ha logrado rescatar decenas de animales. "Se han emitido numerosas citaciones y realizado múltiples arrestos", informó a EFE la Oficina de la alcaldesa Karen Bass.
Además, se han remitido casos de maltrato animal a la Fiscalía debido a que las autoridades no pueden confiscar legalmente un perro —considerado propiedad personal— solo porque su dueño viva en la calle, conforme a la legislación estatal.
No obstante, para Ochoa la alcaldía no está haciendo "lo suficiente" y está "negando" la gravedad del problema que enfrentan las mascotas en Skid Row.
El desacuerdo no solo recae en la respuesta oficial. Aunque funcionarios y activistas coinciden en la necesidad de brindar ayuda, no existe consenso sobre cuándo la falta de cuidados hacia una mascota por parte de una persona sin hogar constituye negligencia o maltrato.
"Las personas de Skid Row no son capaces de cuidar adecuadamente a un animal; solo el amor no basta", afirmó Bech Parker, cofundadora de Starts With One Today, quien ha documentado muertes de mascotas —incluidos varios gatos— por falta de agua, comida o por maltrato y tortura en esta zona.
El desafío presente
Sin embargo, la realidad observada en estas calles también muestra matices. Durante el recorrido se encontraron animales aparentemente bien cuidados, como el caso de una mujer que colocó un tapete limpio para que su perro descansara sobre la acera.
Esta escena contrasta con los casos documentados de abandono y maltrato y evidencia que no todas las mascotas pertenecientes a personas sin hogar reciben un trato igualitario.








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