Fuente: Listin diario
Los brasileños acudirán a las urnas este domingo para decidir si otorgan un nuevo mandato al veterano líder de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva o si prefieren el regreso de la derecha con el senador Flávio Bolsonaro, luego de una campaña que volvió a evidenciar una marcada polarización.
Esta será la última contienda electoral para Lula, quien a sus 80 años busca revertir el resultado tras haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta frente al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Las encuestas más recientes indican un empate técnico, con una leve ventaja para el senador.
El mal tiempo, con lluvias en gran parte del país, podría influir en la tasa de abstención, que fue del 21% en la primera ronda.
El balotaje definirá si Brasil continúa siendo un bastión importante de la izquierda en América Latina o si se suma al giro regional hacia la derecha impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Lula busca un cuarto mandato no consecutivo y se ha presentado como un defensor frente a la injerencia de Estados Unidos y como guardián de la democracia.
“La derecha quiere gobernar bajo la bandera estadounidense”, declaró el líder de izquierda al emitir su voto en São Paulo. Sin embargo, aseguró que los brasileños elegirán un país donde se respete “los colores nacionales”.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, promete intensificar la lucha contra la delincuencia, reducir el gasto público y aliviar el costo de vida.
“Estamos en un pozo, la situación está difícil, el pueblo casi no puede comer; comprar carne ya ni pensarlo”, comentó a la AFP Tereza Cristina Ramos, jubilada de 68 años que caminaba con bastón por Río de Janeiro.
El senador se presenta como menos radical que su padre, quien cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
“Ha llegado el momento del cambio. Brasil no soporta cuatro años más así; la vida de todos ha empeorado”, afirmó Bolsonaro al votar en Río de Janeiro.
Como muestra de la profunda división política, simpatizantes de Lula y bolsonaristas intercambiaron gritos y cánticos mientras el senador emitía su voto.
Los seguidores de Lula cantaron en la calle el clásico “Olé, olé, olé, ola, Lula, Lula”, vestidos de rojo y haciendo la letra “L” con los dedos.
A pocos metros, un grupo partidario de Bolsonaro respondió con “Lula ladrón, tu lugar es la prisión”.
Tras quedar fuera en la primera vuelta, la izquierda se movilizó con masivos mítines bajo el lema “Nunca más Bolsonaro”.
Los manifestantes recordaron la gestión durante la pandemia de covid-19, que dejó 700.000 muertos, así como los recortes a programas sociales durante el mandato del ultraderechista.
“Brasil necesita más tiempo con Lula, especialmente porque está a punto de caer en las garras del fascismo”, dijo a la AFP Maria Fernanda Elisbao, asistente editorial de 21 años que votó en el mismo centro electoral que Lula.
Los centros para votar cerrarán a las 17:00 horas locales (20:00 GMT) y el escrutinio se espera pocas horas después.
Lula, reconocido por sus programas sociales que sacaron a millones de brasileños de la pobreza, volvió al poder tras 12 años en las elecciones de 2022 luego de haber estado preso por un escándalo de corrupción.
Durante este tercer mandato consiguió bajar la inflación y reducir el desempleo. Sin embargo, los electores reclaman por el alto costo de vida y están cansados por la inseguridad.
La campaña estuvo marcada también por una fuerte disputa en redes sociales que involucró a Meta, empresa propietaria de WhatsApp, Facebook e Instagram.
La campaña de Lula acusó a esta compañía estadounidense de favorecer a su adversario mediante una “manipulación algorítmica”.
Meta negó dichas acusaciones pero admitió errores como la suspensión técnica de anuncios de la campaña lulista.
Independientemente del ganador, Brasil enfrentará serias dificultades tras las elecciones.
“Si gana la izquierda tendrá cuatro años con un Congreso hostil”, señaló el analista político Thomas Traumann en referencia a una cámara legislativa aún más conservadora para el próximo mandato.
“Si triunfa la extrema derecha habrá un gobierno vengativo contra el Tribunal Supremo”, odiado por ese sector luego de condenar a Jair Bolsonaro por intento de golpe.
Si Bolsonaro asume la presidencia, “Brasil retrocederá. Está en riesgo un retroceso en términos de estabilidad democrática”, declaró a la AFP Cristina Vermelho, profesora universitaria que votó por Lula en Río.








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