Fuente: Listin diario
Comencé mi carrera en la docencia universitaria con la idea de enseñar, pero cada vez estoy más convencido de que uno de los mayores beneficios de esta profesión en mi vida es la oportunidad constante de aprender.
Antes de redactar este texto, realicé una pequeña indagación y confirmé la casi nula participación —aunque mi muestra fue limitada— de adolescentes de colegios de clase media o alta que eligen carreras pedagógicas en República Dominicana. Un amigo que ocupa un puesto relevante en el Ministerio de Educación me comentó que uno de los problemas radica en la mala percepción que tiene esta profesión en nuestra sociedad.
Por ello, me animé a pedir a tres de mis estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU) que compartieran, en pocas palabras, las razones que los llevaron a escoger el magisterio como proyecto de vida. No me arrepiento de haberles dado este espacio; al contrario, me siento orgulloso de ser su profesor.
Karla Jeanny
Ser maestra no significa únicamente impartir contenidos. Implica escuchar, comprender, orientar y motivar a los estudiantes cuando quizás ellos mismos no creen en sus capacidades. Mi meta es convertirme en una profesora que deje una enseñanza más allá de las paredes del aula.
Estoy estudiando Educación, con mención en Lengua Española y Literatura, en el ISFODOSU para formarme como una profesional capaz de contribuir positivamente a la vida de otras personas. Elegí esta carrera porque me apasiona la lengua española y creo que la educación puede transformar la forma en que alguien percibe el mundo, además de abrir nuevas oportunidades.
Uno de mis mayores sueños es graduarme, sentir que todo el esfuerzo valió la pena y brindar a mi familia motivos para sentirse orgullosa de mí. También deseo lograr estabilidad económica, tener una vida tranquila y continuar creciendo tanto profesional como personalmente.
Sé que aún tengo mucho por aprender y que enfrentaré momentos difíciles, pero quiero ser perseverante para alcanzar mis objetivos. No espero que todo sea perfecto. Muchos me decían que estudiar para maestra era arriesgar mi inteligencia en una profesión poco rentable y que solo implicaría mucha lucha dentro del aula. Hoy anhelo poder mirar atrás algún día y saber que no me rendí.
Karina Sepúlveda Carmona
La razón por la cual decidí estudiar en el ISFODOSU nació desde mi corazón y mi hogar: con el deseo de que mis padres no tuvieran que costearme la universidad. No porque les faltaran recursos, sino porque yo dudaba si sería capaz de afrontar el desafío. Temía fracasar y quería aliviarles esa presión. Quizás ellos esperaban que eligiera otra carrera, pero opté por ser maestra.
Entonces, al buscar opciones de beca, el Instituto apareció en mi camino. Fue como hallar la solución a mis temores, la respuesta a mis plegarias y la oportunidad para cambiar mi forma de pensar y demostrarme que, con Dios a mi lado, el mundo es mío.
Hoy siento seguridad para enfrentar y superar este reto, y para escalar la montaña que representa una carrera que antes creía imposible. Ser docente quizá sea eso: alcanzar cumbres consideradas inalcanzables mientras acompañamos a nuestro grupo de estudiantes.
Estudiar esta carrera significa para mí mucho más que una profesión. Es un paso hacia la vida con la que sueño y hacia la persona en la que aspiro convertirme. Si alguna vez sentí vergüenza al decir que estudiaba pedagogía, hoy ya no es así. Puedo afirmar con orgullo: estudio la mejor profesión del mundo, el magisterio.
Leslie Patrocino
Siempre he soñado con crear mi propia editorial. Actualmente estudio para obtener una licenciatura en Lengua Española y adquirir las bases necesarias para montar una librería. Quiero utilizarla para enseñar y, más adelante, cumplir otro sueño: tener mi propio centro educativo.
¿Por qué seguir únicamente el camino tradicional de carreras lucrativas? Creo que los jóvenes no debemos conformarnos sino atrevernos a ir más allá y generar cambios. Ese es mi proyecto para la educación en mi ciudad. Puede ser cierto que muchos de quienes estudiamos Magisterio en una institución pública provenimos de barrios con recursos limitados, pero tenemos los mismos sueños grandes que quienes estudian en universidades privadas. A veces incluso más.
Usar mis propios libros para enseñar es una idea que llevo tiempo cultivando porque aprendo visualmente y soy muy creativa. Desde niña participé en concursos literarios con cuentos, poesías, novelas y fábulas. Veo el mundo de la escritura como un espacio donde puedo desplegar mi creatividad al máximo.
Basta ya de decir en medios y escuelas que el magisterio es la última opción deseada por los jóvenes dominicanos. Tenía talento para otras profesiones, pero elegí ser docente. No me avergüenzo de esa decisión.
Solo espero cumplir las metas que llevo dentro y convertirme en inspiración e impulsora para aquellos estudiantes que quieren ser escritores. Todo escritor es un maestro porque cuando alguien lee su obra está aprendiendo sobre su mundo.
Si el profesor me lo permite, quisiera invitar a mis compañeros del ISFODOSU y a los lectores del Listín a que después de leer nuestros testimonios puedan afirmar: "Ser maestros es la mejor profesión del mundo". ¿Verdad?








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