Fuente: Lily Luciano/lily_luciano@hoy.com.do
Burdeos, terciopelo y la sofisticación del borgoña aportan al hogar una estética madura, elegante, refinada y acogedora
El color rojo nunca desaparece en la Navidad, aunque sí modifica su esencia.
Para la temporada navideña de 2026, el rojo sufre una transformación: el tono navideño tradicional se reinventa completamente, dejando de lado los matices más vivos, escarchados y brillantes para dar paso a la profundidad del burdeos y al misterio del borgoña (burgundy). Este año, la consigna es una opulencia discreta.
El diseño interior adopta estas tonalidades vino, sumadas a la rica textura del terciopelo, consolidándose como la máxima expresión de elegancia en el hogar.
Adiós al carmín, bienvenida al vino intenso
El cambio visual resulta sutil pero contundente. Mientras que el rojo clásico remite a una estética más infantil o rústica, el borgoña y burdeos aportan una capa inmediata de lujo silencioso. La clave para evitar un ambiente oscuro o recargado está en las combinaciones estratégicas.
Con metales mate: reemplaza el dorado brillante por oro viejo, bronce o latón cepillado. La combinación del borgoña con metales aporta una elegancia atemporal.
Neutros: emplea fondos en tonos crema, arena o verde bosque apagado. Un árbol de Navidad decorado únicamente con lazos de terciopelo burdeos y luces cálidas (sin esferas brillantes) representa el culmen de la sofisticación contemporánea.
El terciopelo como gran protagonista
La textura eleva el color. El terciopelo no solo capta suavemente la luz de las velas y bombillas navideñas, sino que añade peso visual y una sensación inmediata de confort, ideal para las noches invernales.
Puedes incorporar esta lujosa textura en pequeños pero impactantes detalles dentro de tus espacios.
En el árbol de Navidad
Sustituye las cintas plásticas tradicionales por lazos largos de terciopelo borgoña que caigan naturalmente entre las ramas.
Los lazos de terciopelo serán la pieza clave en 2026.
Ubica lazos XL con caída prolongada en la punta del árbol, en los respaldos de las sillas del comedor o en las coronas de las puertas.
La densidad del terciopelo absorbe la luz en lugar de reflejarla, generando una sensación instantánea de calidez.
En la mesa del comedor
Un camino de mesa de terciopelo burdeos combinado con vajilla artesanal de cerámica y copas de vidrio soplado color ámbar transformará por completo la cena de Nochebuena.
Cojines y mantas
Incorpora un par de cojines en este material sobre sofás neutros para climatizar el salón con el espíritu propio de la temporada.
Esta evolución estética demuestra que la Navidad no tiene por qué ser previsible ni estridente para resultar mágica; basta afinar la paleta cromática y apostar por la riqueza textural para lograr un hogar cálido, adulto y profundamente sofisticado.
Esta tendencia surge dentro de una corriente impulsada con fuerza este año que rescata el espíritu acogedor del clásico hogar americano de los años 90, combinando tartán y cuadros escoceses.








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