Fuente: Listin diario
La tendencia a mostrar un peso considerablemente inferior al considerado saludable, imitando en ocasiones a celebridades y dejando a la vista perfiles óseos muy marcados, representa un mal ejemplo para las jóvenes debido a los graves riesgos físicos y psicológicos que conlleva, alertan los expertos.
Los especialistas señalan que esta condición puede originarse por la constitución física de la persona, alguna enfermedad, una dieta desequilibrada, un trastorno alimentario o la pérdida de apetito derivada de problemas personales. Sin embargo, también puede ser consecuencia de una elección consciente de quien busca adelgazar siguiendo modas actuales.
En cualquier caso, salvo que responda a la complexión o naturaleza corporal propia, "la delgadez extrema no equivale a salud", advierten desde el Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo (HUQP), en Madrid, España.
Mayor riesgo de trastornos alimentarios.
"En la práctica clínica observamos con frecuencia creciente cómo adolescentes y sus familias acuden por malestar relacionado con la imagen corporal, la presión estética y el impacto de las redes sociales", explica en entrevista con EFE Paula Villapalos, psicóloga de la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria del HUQP (www.quironsalud.com/pozuelo).
"Cuando una persona se expone repetidamente a ideales corporales basados en la delgadez, puede aumentar su insatisfacción con su propio cuerpo, su tendencia a compararse y adoptar el objetivo de adelgazar al máximo", detalla.
Según esta experta, "ver a alguien muy delgado no provoca por sí solo un trastorno de conducta alimentaria (TCA), ya que estos tienen un origen multifactorial que incluye factores biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales. No obstante, sí contribuye a incrementar el riesgo o a mantener el malestar en personas predispuestas".
Los TCA son enfermedades mentales severas caracterizadas por alteraciones profundas en los hábitos alimentarios y una obsesión extrema con el peso, la comida o la figura corporal, incluyendo anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno por atracón.
Ideal de éxito, bienestar y aceptación social.
No obstante, "el riesgo de querer emular la delgadez surge cuando un único tipo de cuerpo se presenta repetidamente como símbolo de éxito, salud, belleza y aceptación social. Esto afecta especialmente a adolescentes y personas vulnerables emocional y psicológicamente", aclara.
Villapalos señala que "esta tendencia actual tiene sus raíces en el siglo pasado, cuando algunas artistas famosas exhibían una delgadez extrema".
Algunas celebridades contemporáneas han manifestado usar agonistas del receptor GLP-1 (medicamentos sintéticos que estimulan la producción de insulina, reducen el azúcar en sangre, disminuyen el apetito y retrasan el vaciado gástrico) para lograr pérdidas notables de peso, según esta psicóloga.
La especialista recuerda que "estos fármacos fueron inicialmente diseñados para tratar la diabetes tipo 2 y controlar la obesidad en ciertos pacientes que cumplen criterios clínicos específicos".
"Su uso debe estar siempre basado en una evaluación médica individualizada que valore el estado de salud, los beneficios esperados y los posibles riesgos. Fuera de estas indicaciones, no existe respaldo científico para su uso exclusivamente estético", enfatiza.
Villapalos sostiene que "cuando la delgadez extrema se vuelve altamente visible y se presenta como ideal de belleza, éxito y bienestar aumenta la presión para alcanzar un cuerpo poco realista e insalubre para la mayoría".
Cánones de belleza, celebridades y redes sociales.
"Históricamente, sectores como la moda, la publicidad y parte del entretenimiento han impulsado ciertos cánones estéticos que en algunos momentos han exaltado un ideal de extrema delgadez", puntualiza.
Añade que la aparición de modelos o figuras públicas que encajan con ese canon incrementa su visibilidad y asocia ese cuerpo con atributos como belleza, éxito o reconocimiento social.
"Las redes sociales amplifican este fenómeno. Los contenidos más impactantes alcanzan mayor difusión favoreciendo que determinados ideales estéticos se reproduzcan y normalicen rápidamente", precisa.
"El deseo por alcanzar ese ideal estético lleva a algunos adolescentes y personas con antecedentes de trastornos alimentarios o alta insatisfacción corporal a adoptar conductas riesgosas como restricción alimentaria severa, ejercicio compulsivo o métodos poco saludables para bajar peso, aumentando así su riesgo de desarrollar un TCA", advierte.
En este patrón influyen también baja autoestima, perfeccionismo enfocado en la imagen corporal y preocupación por el peso que se intensifica al recibir mensajes constantes que idealizan cuerpos extremadamente delgados", añade.
Una alteración psicológica con riesgos físicos
Villapalos considera esencial explicar a los jóvenes que esos cuerpos extremadamente delgados no representan la diversidad corporal existente ni un único estándar saludable al cual aspirar, dado que cada persona tiene genética y circunstancias diferentes.
Para esta experta es importante analizar críticamente las publicaciones en redes sociales entendiendo que muchas imágenes muestran versiones seleccionadas o editadas de la realidad y que el aspecto físico no revela necesariamente el estado real de salud.
"Esos cuerpos existen pero no deben ser tomados como modelo para comparación", recalca.
Además, desde el área médica del HUQP advierten que la delgadez extrema pone en riesgo la salud orgánica.
Si una persona no obtiene suficiente energía mediante su alimentación puede sufrir complicaciones como "pérdida muscular, alteraciones hormonales y termorreguladoras, reducción de densidad ósea y problemas gastrointestinales que pueden afectar órganos vitales poniendo en peligro su vida", concluyen.









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