Fuente: Listin diario
Sin salud mental, no es posible el desarrollo. Para que un país mejore su educación, productividad, convivencia y seguridad, es necesario comprender la conducta humana y velar por el bienestar emocional de su población.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre con el objetivo de concienciar sobre la importancia del bienestar mental como parte esencial de la salud integral, resulta pertinente reflexionar sobre el papel fundamental de la psicología en la sociedad.
Sin salud mental, no hay progreso. Un país que anhela avanzar en educación, productividad, convivencia y seguridad debe comprender el comportamiento humano y proteger el bienestar emocional de sus ciudadanos.
La psicología ofrece justamente eso: conocimiento científico acerca de cómo pensamos, sentimos y actuamos, además de herramientas para prevenir, intervenir y acompañar. En esta fecha, es importante recordar que la salud mental constituye un derecho y un elemento crucial para el bienestar colectivo.
Las universidades encargadas de formar a los futuros profesionales en psicología enfrentan la responsabilidad y el reto de asegurar una formación práctica de alta calidad, con supervisión estricta y estándares internacionales. Además, deben preparar a sus egresados para afrontar desafíos emergentes como la salud mental digital, la violencia, la inclusión y las crisis. Psicólogos capaces de contribuir a construir una cultura de salud mental basada en evidencia científica, prevención y acceso oportuno.
Desde la creación de su Escuela de Psicología en 1997, la Universidad Iberoamericana (Unibe) ha centrado sus esfuerzos en formar profesionales éticos, críticos y capacitados para diseñar, implementar y evaluar estrategias orientadas a la prevención y promoción del bienestar psicológico.
En 2001, la universidad estableció un espacio de extensión comunitaria que ofrece servicios accesibles de salud mental, además de brindar formación práctica e investigación a los estudiantes de Psicología: el Centro de Estudios e Intervención de la Conducta (CESIC). Esta doble misión —servir a la comunidad y formar profesionales desde la experiencia real— se mantiene vigente tras 25 años.
"En el CESIC la teoría se traduce en práctica. Nuestros estudiantes atienden casos reales bajo supervisión; aprenden a evaluar, intervenir y tomar decisiones éticas; y desarrollan algo que no se encuentra en los libros: el juicio clínico. Para los estudiantes de posgrado, es también un espacio para profundizar en modelos especializados de intervención e integrarse a proyectos de investigación", explica la doctora Yira Vargas, directora de la Escuela de Psicología de Unibe y coordinadora del CESIC.
"Muchos profesionales que hoy ejercen en el país pasaron por el CESIC, lo cual nos llena de orgullo", añade.
Detectar necesidades concretas
La académica señala que los centros universitarios tienen una ventaja única: pueden generar conocimiento derivado directamente de la práctica. El CESIC permite a la Escuela de Psicología identificar las necesidades reales de la población, documentar los resultados obtenidos tras las intervenciones y plantearse preguntas que luego se transforman en proyectos investigativos, tesis y publicaciones. Esto resulta fundamental porque "en República Dominicana aún requerimos más evidencia local sobre comportamiento humano y sobre qué intervenciones son efectivas en nuestro contexto".
Durante sus 25 años, el CESIC ha priorizado proyectos con gran impacto comunitario como la Unidad de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Violencia (UAV-Unibe), la Unidad de Análisis del Comportamiento Aplicado (ABA) y el Programa de Intervención Grupal para Niños con Autismo (PIGA). "Lo que une estas iniciativas es que van más allá del consultorio para llegar a familias, escuelas e instituciones", subraya la doctora Vargas.
Esta perspectiva está alineada con el compromiso de Unibe por ofrecer una formación en Psicología excelente y actualizada, sustentada en una oferta académica amplia que incluye grados presenciales y para adultos, posgrados y educación continua (algunos disponibles en modalidad virtual); además del fortalecimiento investigativo y el establecimiento de alianzas estratégicas tanto nacionales como internacionales.








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