Fuente: Listin diario
Paco Benítez apoya a empresarios, CEO y directivos a fortalecer su presencia ejecutiva, comunicarse de manera persuasiva y hablar en público con naturalidad y seguridad.
Paco Benítez es un emprendedor, creador de contenido y conferencista mexicano que se autodenomina el enemigo número uno de la oratoria. A simple vista, esta postura puede parecer contradictoria en una época donde las palabras tienen cada vez mayor relevancia.
No obstante, su explicación refleja una realidad compleja: "La comunicación tradicional no avanza al mismo ritmo que las necesidades de los medios actuales. Mientras la oratoria impone reglas, el ‘public speaking’ ofrece opciones". Esta es la respuesta que brinda el conferencista al cuestionamiento sobre qué falla en la enseñanza clásica de la oratoria.
Benítez define el ‘public speaking’ como una manera natural, carismática y persuasiva de comunicar, resaltando que la escuela rígida y tradicional destinada a ganar concursos de oratoria, a su juicio, hace perder en la vida cotidiana.
Además, señala que en los diez años que lleva inmerso en el mundo del hablar en público ha comprendido que la comunicación “perfecta” y protocolaria no acerca a las personas a alcanzar objetivos como informar, persuadir, vender o empatizar; por el contrario, las distancia.
“Cuando entiendes esto, comienzas a identificar cuáles son los patrones comunicativos que mejor funcionan hoy (no los de los años 50), y descubres que son diferentes, no perfectos ni protocolarios, pero sí efectivos. A eso le llamé ‘public speaking’”, afirma el mexicano graduado en Administración y Estrategia de Negocios.
Sumado a esto, Benítez considera que el enfoque tradicional en la comunicación también está fallando. Para él, comunicar (y las habilidades comunicativas) son un medio, no un fin. Explica que el objetivo nunca debe ser “comunicar perfecto”, sino emplear esa habilidad para lograr metas concretas.
¿La IA representa una amenaza?
En un contexto donde las palabras cobran cada vez más protagonismo, la inteligencia artificial también gana terreno. Esta herramienta se ha convertido en aliada para diversas tareas cotidianas y laborales. La IA es usada con frecuencia para redactar discursos, lo que podría hacer pensar que es una competencia para quienes se dedican a comunicar.
Sin embargo, Benítez aclara que la conexión humana es insustituible y allí radica la clave para un buen ‘speaker’, quien debe entender que su trabajo no consiste en repetir información ni en comunicar perfectamente. Su misión es conectar.
“La IA puede crear los discursos, pero no puede pronunciarlos ni lo hará jamás porque aunque pueda hablar, hay algo que sólo el ser humano puede lograr: la conexión humana. Esa conexión genera relaciones, negocios, sociedades, amistades, grupos y movimientos. En un mundo donde todo puede automatizarse, lo único irremplazable para la IA es hablar en público”, explica el profesional.
Comunicar versus captar atención
En una sociedad dominada por redes sociales, surge la duda: ¿estamos aprendiendo a comunicarnos mejor o solo a atraer atención? Ante esta pregunta, Benítez responde que las redes sociales obligan a muchos profesionales a ajustar sus mensajes, ideas y hábitos comunicativos.
Según indica, no es posible hablar igual en el mundo físico que en el digital; tampoco se puede comunicarse digitalmente como se hace presencialmente.
“La sociedad influenciada por redes sociales está aprendiendo a comunicar distinto, para diversos públicos. Además, estas plataformas representan un ejercicio excelente para adaptar mensajes. El medio demanda una forma particular de comunicación; si sabes cómo hacerlo, impactas a millones”, señala Benítez.
¿Hablar mejor garantiza más éxito que estar mejor preparado?
A veces personas consideradas “menos talentosas o preparadas” alcanzan posiciones destacadas, lo cual plantea la pregunta: ¿cómo lo lograron? Al indagar si hablar bien triunfa frente a la preparación técnica, el creador de contenido responde:
“Alguien más sabio dijo: ‘No le compramos al mejor; le compramos al más conocido que pensamos es el mejor’. Una persona que no habla es invisible. A alguien invisible no te acercas porque desconoces su existencia. Tu trabajo no habla por ti; tu logo tampoco; tus resultados ni tu producto o servicio lo hacen. Solo tú puedes hacerlo. Esa es la razón por la cual los grandes fundadores de las empresas más importantes del mundo aprenden a comunicar: saben que deben influir, persuadir e inspirar… saben que tienen que hablar”.
¿Qué pesa más al comunicar: palabras, lenguaje corporal o seguridad?
Al comunicar influyen no solo las palabras sino también el lenguaje corporal y la confianza proyectada. Pero ¿qué factor tiene mayor peso? Benítez explica que depende del medio empleado para comunicarse.
“Por ejemplo, en una llamada telefónica ¿cuánto importa el lenguaje corporal?… 0%, porque no se ve al interlocutor. ¿Y qué sucede en una videollamada? Ahí cobra mucha importancia. ¿Qué ocurre en mensajes escritos donde no se observa ni cuerpo ni voz? En ese caso cuenta completamente cómo escribes; tanto así que inventamos los emojis para evitar malas interpretaciones o complementar las emociones e intenciones del mensaje. En términos generales, lo más relevante es aquello que el receptor puede ver o escuchar. Si puede experimentarlo, importa; si no puede hacerlo, no”, concluye el conferencista.








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