Fuente: Associated Press/associated_press@cnnespanol.cnn.com
El instante en que ICE somete y lesiona a un ciudadano estadounidense por error
Un repartidor venezolano que fue alcanzado por un disparo de un agente federal de inmigración en Texas fue sometido el jueves a una operación para extraer la bala que llevaba alojada en la espalda desde hacía casi dos semanas.
Wilber Rafael Garcés Pérez, de 28 años, se presentó ante el tribunal el miércoles en silla de ruedas y con el brazo en cabestrillo. Está bajo custodia acusado de agredir a un agente mientras trataba de evadir su detención.
Según las autoridades, Garcés Pérez golpeó a un agente con el espejo retrovisor lateral de su vehículo el 20 de septiembre al intentar alejarse del lugar. El agente federal que disparó contra Garcés Pérez —y que supuestamente fue impactado por el espejo del automóvil— no portaba cámara corporal.
Garcés Pérez enfrenta una posible condena de hasta 20 años de cárcel si se determina su culpabilidad por el cargo de agresión.
La bala fue extraída exitosamente durante la intervención quirúrgica y Garcés Pérez se encuentra recuperándose bajo la custodia del Servicio de Alguaciles de EE.UU. (U.S. Marshals), según informó Fabiana Meléndez Ruiz, portavoz de su equipo legal.
Este caso ha generado indignación y protestas en la capital texana contra las estrictas políticas migratorias del presidente Donald Trump, así como contra el actuar de los agentes.
Garcés Pérez afirmó que fue embestido por una camioneta policial y que su vehículo giró bruscamente antes de que le dispararan. No obstante, los agentes federales indicaron a los investigadores que Garcés Pérez intentó atropellar a un oficial con su automóvil al final de la persecución, justo antes del disparo.
Las grabaciones presentadas el miércoles en el tribunal muestran a los agentes interceptando a Garcés Pérez en Austin, donde se desempeñaba como repartidor para la empresa DoorDash.








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