Fuente: Llennis Jiménez/llennis_jimenez@hoy.com.do
El ingeniero y excónsul dominicano en Puerto Príncipe, Héctor Rodríguez Pimentel, afirmó que la República Dominicana no está en condiciones de resolver por sí sola la crisis haitiana, aunque tampoco puede permanecer indiferente ante sus repercusiones. Instó al país a proteger su soberanía y a colaborar con la estabilidad de Haití, asumiendo responsabilidades acordes. Durante la presentación de la conferencia "República Dominicana y Haití: una historia de encuentros y desencuentros" en el Museo Nacional de Historia y Geografía, frente a historiadores y público interesado, el político, periodista y escritor señaló que la proliferación de bandas armadas que mantienen a Haití sumido en una grave crisis de inseguridad no es un fenómeno espontáneo de delincuencia callejera, sino el resultado de un largo proceso histórico en el que sectores del poder político y económico han utilizado grupos violentos.
Rodríguez Pimentel aseguró que la solución a la violencia en Haití no puede limitarse a un enfrentamiento militar contra estas bandas criminales. "Es necesario cortarles su principal fuente de poder: el suministro ilegal de armas y municiones". Cuestionó la efectividad de combatir a las pandillas si continúan recibiendo fusiles, armas de guerra y miles de municiones mediante el contrabando.
Para el exrepresentante dominicano en Haití, "la comunidad internacional debe actuar con decisión para cerrar las rutas del tráfico de armas, fortalecer la vigilancia en puertos, aeropuertos y fronteras, y perseguir a las redes internacionales que proveen a estos grupos criminales".
José Guerrero, historiador y director del Museo Nacional de Historia y Geografía, fue el encargado de presentar la conferencia de Rodríguez Pimentel. Este último indicó que durante las décadas de 1990 y 2000 surgieron y se consolidaron organizaciones haitianas como la "baz y chiméres", algunas empleadas en enfrentamientos políticos, movilizaciones violentas y actos de intimidación.
Rodríguez Pimentel explicó que estas estructuras armadas fueron utilizadas durante décadas por sectores del poder con capacidad para desafiar al propio Estado. Señaló como antecedente de esta violencia a los Tonton Macoutes, organización paramilitar creada en 1957 por la dictadura de François Duvalier con fines de intimidación, persecución y control político.








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