Fuente: Alexandra Santana/alexandra_santana@hoy.com.do
"El espectáculo debe continuar" es una de las frases más utilizadas y llenas de ironía en la industria del entretenimiento, que adquiere un significado desgarrador para quienes, a pesar de imprevistos, dificultades o pérdidas dolorosas, suben a los escenarios para entretener, llevando consigo el silencio doliente de saber que al apagarse las luces un ser querido ya no estará esperándolos.
Volver no siempre implica que el dolor haya desaparecido; en ocasiones es una manera de mantener vivo un legado, cumplir con su público o incluso encontrar la fuerza necesaria para seguir adelante. Así lo han demostrado los cantantes dominicanos Yiyo Sarante, José Virgilio Peña Suazo, Maridalia Hernández, Zulinka Pérez y la actriz cubana Aylín Mújica. Todos ellos han enfrentado la partida de seres queridos y, con heridas abiertas y muchas preguntas sin respuesta, han decidido regresar al arte.
Yiyo Sarante
El salsero Yiyo Sarante tuvo que reprogramar varios de sus compromisos musicales previstos para finales de septiembre tras el trágico asalto ocurrido en la residencia de su hermano, también cantante Julián Oro Duro. En ese hecho fue asesinada su cuñada Zenida Socorro Castillo y, tras el violento ataque, el merenguero debió ser ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y posteriormente intervenido quirúrgicamente.
Al hacerse pública la tragedia, Yiyo manifestó su dolor: "mi hermano Julián no existen palabras suficientes para aliviar un dolor tan grande. Le pido a Dios que nos dé fortaleza".
En su papel de hijo, familiar y representante de su hermano convaleciente, el intérprete de "Corazón de Acero" y "Qué Agonía" dejó a un lado su faceta artística para acompañar a su familia en un momento profundamente doloroso, tanto durante el funeral como en el sepelio. Mientras tanto, Julián Oro Duro, quien no pudo despedirse de su compañera de vida y madre de sus hijas, permanecía hospitalizado tras recibir una severa golpiza que casi le cuesta la vida.
Luego de una rápida intervención por parte de la Policía Nacional en el caso, el salsero retomó sus actividades profesionales.
Peña Suazo
A principios de agosto la muerte tocó a la puerta de Peña Suazo. Ybelise Fabián, su esposa, madre de tres hijos y representante, falleció tras varios días hospitalizada por complicaciones de salud. La noticia conmocionó al merenguero y a toda una industria que la respetaba profundamente.
Ella estuvo a su lado desde antes de que él alcanzara reconocimiento artístico, cuando todavía era vendedor y comenzaba a construir el camino que lo llevaría a convertirse en una de las figuras más queridas del merengue dominicano.
"Ella fue una mujer grandiosa, fue una mujer que me quiso desde cuando yo era vendedor y lo poco que he logrado en la vida ha sido gracias a ella y le agradezco mucho mis hijos que son muchachos impecables, donde quiera que ella esté la vamos a honrar", expresó Peña Suazo con voz entrecortada durante la misa de cuerpo presente.
Sin embargo, antes de cumplirse un mes desde su partida, el cantante y compositor participó en la celebración del 50 aniversario de Ramón Orlando, el pasado 23 de septiembre.
Aunque el dolor apenas comenzaba a tomar forma, el intérprete de "Yo sé que Dios me tiene a mí lo mío" señaló antes de subir al escenario que no pudo negarse porque su esposa amaba verlo bien, cantando y ejerciendo su oficio.
Maridalia Hernández
El mes de septiembre arrancó con una ausencia difícil para Maridalia Hernández. El primer día del mes falleció su madre, Matilde Josefina Morel Franco, tras enfrentar problemas de salud. Con ella se fue una mujer recordada por su energía, fortaleza y fe: hija, hermana, esposa, madre, abuela y amiga.
Para Maridalia, esta pérdida tiene además una dimensión profundamente artística. De su madre heredó no solo la voz sino también el valor con el que ha enfrentado su vida. "Mi madre hubiera sido una artista mejor que yo veinte veces, por el espíritu que tenía", declaró la cantante al recordar a quien fue una de sus mayores inspiraciones como persona.
Zulinka Pérez
Zulinka Pérez experimentó uno de los duelos más conmovedores dentro del entretenimiento dominicano. La cantante no solo perdió a su padre Rubby Pérez en la tragedia del Jet Set; también perdió al artista con quien compartió escenario durante más de dos décadas como corista, hija y compañera musical.
Semanas después aquella madrugada del 8 de abril de 2025, Zulinka regresó al frente de la orquesta que durante años llevó el nombre de su padre. Lo hizo acompañada por su esposo Miguel Báez y los músicos igualmente afectados por la ausencia del líder. Para algunos este regreso fue prematuro; para ella representaba una manera de evitar que todo lo construido por Rubby se apagara.
Su retorno no estuvo exento de críticas. No obstante, profundamente dolida, la hija del legendario merenguero ha continuado con sus compromisos artísticos y ha tenido que reinventarse más allá del legado artístico dejado por "La voz más alta del merengue".








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