Fuente: Karen Esquivel/karen_esquivel@cnnespanol.cnn.com
Sara Danyao recuerda con nitidez un momento de su infancia en el que tomó conciencia de que no se parecía a sus hermanos ni a sus padres, tras un comentario de una amiga del colegio sobre el parecido con su propia familia.
Tenía entre cinco y siete años cuando preguntó a sus padres al respecto, y ellos le explicaron, de manera general, que había sido adoptada.
Danyao nació en el año 2000 en la provincia china de Hubei y fue adoptada a los 11 meses. Es una de las más de 16.000 niñas chinas adoptadas por familias españolas entre 1996 y 2020, durante la vigencia de la política del hijo único instaurada por el Gobierno chino en 1979 para frenar el crecimiento demográfico y aliviar la pobreza.
No obstante, el envejecimiento acelerado de la población, la disminución de la fuerza laboral y un marcado desequilibrio de género —con 34 millones más de hombres que mujeres, según la Oficina Nacional de Estadísticas— llevaron al Partido Comunista a abolir dicha restricción en 2015, permitiendo a las familias tener dos hijos. Seis años después, para intentar revertir la caída en la tasa de natalidad, se amplió el límite a tres hijos por pareja. Sin embargo, estas medidas no han logrado el efecto esperado en la natalidad.
Desde que China abrió oficialmente sus puertas a la adopción internacional en 1992, más de 160.000 menores chinos —en su mayoría niñas— han sido adoptados por familias de todo el mundo, según China's Children International, una ONG creada por personas adoptadas en ese país.
Danyao, ahora con 26 años, creció en Madrid en un hogar donde asegura haber recibido el amor y la seguridad necesarios para una niña. Afirma que nunca se hicieron distinciones entre ella y sus hermanos mayores. No obstante, con el paso del tiempo notó que algunas personas a su alrededor la veían como alguien diferente.
Leyao Rovira, de 24 años, vivió una experiencia similar. Nacida en la provincia de Hunan, fue adoptada por una familia española residente en Tarragona, Cataluña. Durante la escuela primaria comenzó a percibir las percepciones tanto positivas como negativas relacionadas con su origen.
«En el imaginario occidental se esperaba cierto carácter y habilidad académica; en lo negativo, cierto desprecio y racismo hacia mis rasgos físicos, especialmente mis ojos», comenta a CNN.
Rovira no comprendía por qué recibía comentarios sobre sus rasgos físicos, algo inmutable que le afectaba profundamente.
Fue encontrada en Hunan vestida con un pijama rosa floreado, un gorro rojo y una nota con su nombre y fecha de nacimiento. Fue adoptada a los nueve meses desde el orfanato Yiyang Children's Welfare House.
Ella desconoce detalles sobre sus padres biológicos y las circunstancias que motivaron su ingreso al orfanato. Tampoco cuenta con información adicional que esclarezca su origen.
En contraste con Danyao, su madre siempre le habló abiertamente acerca de la adopción.
El Gobierno chino reprimió los nacimientos considerados "excesivos" mediante un estricto aparato estatal que vigilaba a las personas e imponía presiones para reducir la natalidad. Estudios académicos y organizaciones defensoras de derechos humanos señalan que esta política se aplicó con propaganda, acoso, fuertes multas e incluso abortos y esterilizaciones forzadas.
La medida intensificó la preferencia tradicional por los hijos varones debido a su mayor capacidad física para labores agrícolas, su potencial para generar ingresos y el deseo parental de recibir cuidados en la vejez.
La curiosidad de Danyao por conocer más sobre su origen fue creciendo lentamente con los años. Recuerda haber visto fotos de cuando era bebé y del primer encuentro con sus padres biológicos en China, donde aparecía en brazos de su madre adoptiva.
Lo único que sabía sobre ese momento era que la encontraron sola en una calle de Danjiangkou a las 5 p.m., sin ningún otro dato adicional: ni nombre ni dirección ni otra información.
En busca de respuestas compró una prueba de ADN en 2018, aunque finalmente no se hizo el test —quizá por temor a lo que pudiera descubrir—, relata.
Por su parte, Rovira sí decidió realizarse una prueba genética mediante 23andMe. El siguiente paso es introducir esos datos en bases con información genética perteneciente a familias biológicas chinas sometidas también a pruebas similares.
«La persona más cercana que he encontrado es una prima cuarta adoptada en Estados Unidos; aún busco alguien más cercano», explica. «Es como estar dentro de un capítulo de Black Mirror: toda esa información tan personal está organizada y sistematizada en una pantalla. Ahora estoy contenta pero lo tomo con calma», añade.
La joven estudiante indica que esta búsqueda es contrarreloj porque cuanto más tiempo pasa aumenta la probabilidad de que sus padres biológicos hayan fallecido. Aunque emprendió este proceso con miedo, asegura haberlo hecho conscientemente.
Preguntas sin responder
Aunque ambas jóvenes han ganado cierta tranquilidad respecto a su adopción con el paso del tiempo, persisten interrogantes sobre las circunstancias que las llevaron al orfanato.
Para Danyao ha sido un camino complicado. Al principio se sentía segura al saber que tenía una familia amorosa y porque predominaba un discurso positivo sobre la suerte que implicaba ser adoptada.
«Este mensaje tan positivo sobre la adopción no deja espacio para dudas, pero al informarme más y conocer testimonios de otras personas chinas separadas de sus hijas me abrió la mente y surgieron cuestionamientos más profundos», comenta.
Entre otras preguntas se cuestiona qué ocurrió con sus padres biológicos; si realmente fue abandonada o si fue separada por efecto de la política del hijo único; y qué habría pasado si no hubiera sido adoptada.
Beijing sostiene que esta política evitó alcanzar los 1.700 millones de habitantes según EFE. Para 2025 se estima una población cercana a los 1.400 millones según datos oficiales chinos.
El presidente Xi Jinping ha resaltado la importancia de garantizar la "seguridad demográfica" y ha priorizado "el desarrollo de una población de alta calidad" como asunto nacional fundamental.
Un estudio publicado en 2023 en Journal of Economic Behavior and Organization (JEBO) señala que entre 1979 y 2016 las autoridades locales tuvieron plena potestad para aplicar la política del hijo único, lo cual llevó a imponer cuantiosas multas a familias infractoras e incentivó el abandono infantil para evitar sanciones económicas.
The New York Times informó en 2011 que al menos 16 niños fueron retirados por funcionarios locales encargados del control demográfico entre 1999 y finales del 2006 en un condado de Hunan. Según ese reportaje, dichos funcionarios entregaban bebés en adopción cuando las familias no pagaban las multas impuestas.
Aunque no se sabe cuán extendida fue esta práctica, en 2022 las autoridades anunciaron una investigación sobre un caso ocurrido en los años noventa donde un bebé fue arrebatado a sus padres bajo esta política, según Reuters.
Rovira tiene claro que si logra localizar a sus padres biológicos viajará a China para conocerlos y conversar sobre su historia particular.
También considera posible que haya sido hija confiscada o naciera junto a una gemela separada por las autoridades encargadas del control demográfico debido a esta política.
«No sé qué pasó y me gustaría saberlo», expresa.
Falta de sentido de pertenencia
Ambas jóvenes relatan haber enfrentado racismo desde temprana edad debido a sus rasgos físicos diferentes a los predominantes en España. Esto les dificultó construir un sentido sólido de pertenencia al país pese a haber llegado siendo bebés y haberse criado allí.
«El entorno siempre te recuerda que eres diferente. Es complicado desarrollar un sentido estable de identidad sin dudar», comenta Danyao.
Recuerda preguntas frecuentes sobre su procedencia en situaciones cotidianas como restaurantes o supermercados o encuentros con amigos.
Además descubrió falta total conexión con China tras asistir a un encuentro de la diáspora china en 2022: «Me sentí muy fuera de lugar; eso deja huella porque piensas: ‘No pertenezco entre españoles ni aquí tampoco’. Es como estar atrapada en un limbo difícil de superar», relata.
Rovira describe una experiencia parecida: el racismo le impidió afianzar un sentido firme de pertenencia en Tarragona. Durante mucho tiempo rechazó saber nada acerca de China porque ese origen le causaba dolor mientras sus rasgos asiáticos eran foco constante de discriminación.
«Aún tengo sentimientos encontrados porque desde pequeña me perciben como migrante […] Siempre me preguntan ‘de dónde eres’. La pregunta no es mala per se; lo malo es cuando se hace desde el morbo sin contexto: fila del supermercado o callejera. Justificar mi existencia así resulta violento», destaca.
Cuando le consultan cómo se define responde: «asiáticodescendiente y tarraconense», principalmente por el vínculo afectivo hacia esa ciudad.
La doctora Chandra Clemente Martínez, antropóloga social por la Universidad Autónoma de Barcelona, subraya que «las diferencias fenotípicas marcan cotidianamente la vida de las personas adoptadas». Añade que aunque estas crecen socializadas en contextos españoles su apariencia «no blanca» funciona como señal externa que limita su integración plena y reconocimiento ciudadano.
Motivada por su vivencia personal Rovira comenzó a reflexionar sobre el racismo externo e internalizado y las complejidades vinculadas a ser adoptada bajo esta política estatal. Esto originó su activismo enfocado en sensibilizar sobre racismo antiasiático, romantización de adopciones e historias personales dentro del ámbito español.
Así surgió “No me llames chinita”, página dedicada a compartir experiencias propias para visibilizar racismo antiasiático y abordar temas relacionados con adopciones internacionales no blancas ofreciendo también plataforma para otras voces semejantes.
La romantización detrás de la adopción
Desde su punto vista Rovira señala una tendencia social que presenta la adopción como «un acto caritativo o favor». Sin embargo enfatiza que este derecho infantil debe privilegiar proteger al menor antes que satisfacer deseos adultos relacionados con tener descendencia.
Danyao coincide agregando que durante años recibió comentarios acerca “de tener suerte” por ser adoptada sin considerar implicaciones respecto al derecho universal del menor a tener familia propia.
«Creo que está bien reconocer cuánto me quiere mi familia pero mis amigas nunca reciben comentarios tipo ‘qué suerte tienes’ respecto al cariño familiar», reflexiona.
Basándose en estas experiencias ambas jóvenes invitan a reflexionar sobre las consecuencias humanas generadas por décadas bajo esta política demográfica estricta; especialmente sobre vidas infantiles marcadas por ella así como secuelas actuales aún presentes.
Durante más tres décadas vigentes se calcula que cerca de 20 millones niñas no nacieron debido al aborto selectivo por sexo según Li Shuzhuo director del Centro Investigación Población y Política Social Universidad Xi'an Jiaotong .
La arraigada preferencia cultural hacia hijos varones junto al acceso tecnológico para determinar sexos fetales favorecieron esta práctica masiva. Según Centro Nacional Información Biotecnológica EE.UU., abortos selectivos femeninos representaron mayor proporción entre años noventa y dos mil .
En 2024 el Gobierno chino anunció el cese total de adopciones internacionales salvo casos específicos dentro del círculo familiar consanguíneo.









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