Fuente: Listin diario
Un incremento notable del FETE (Fondo de Estabilización de la Facturación Eléctrica) se presenta como uno de los elementos con mayor impacto en las inversiones dentro del sector de distribución, específicamente en las Edes.
Según el informe de desempeño del Ministerio de Energía y Minas, en 2019 las inversiones en las distribuidoras alcanzaron los US$296.5 millones, mientras que para 2025 se proyectan en US$192.4 millones. Esta diferencia responde principalmente a la compra de combustibles a precios elevados y, sobre todo, a las asignaciones al FETE, que se incrementaron más del doble.
En el presente año, los precios de los combustibles han aumentado aún más y la razón por la cual esta información no se ha divulgado es porque está en proceso de auditoría. Hasta julio, el Estado destinó más de RD$36,000 millones para evitar un aumento significativo en las facturas residenciales y comerciales; autoridades estiman que para fin de año esta cifra podría alcanzar los RD$50,000 millones.
Además, la institución ha resaltado también cómo las altas temperaturas afectan el costo final reflejado en las facturaciones a los usuarios.
En cuanto al FETE, el indicador energético durante 2019, medido en GWH (gigavatios hora), fue de US$15,150.2 millones y para 2025 se estima en US$20,721.2 millones.
La compra de GWH en 2019 y 2025 fue de US$12.89 y US$195 respectivamente. Los indicadores también muestran leves incrementos en facturación, venta y cobro de energía; sin embargo, el FETE creció significativamente desde US$472.7 millones en 2019 hasta US$827.5 millones en 2025. Este comportamiento estuvo influenciado por los altos precios derivados de los combustibles y la decisión gubernamental de mantener congelada la tarifa eléctrica. Para 2026, aunque se han registrado importantes aumentos en petróleo y sus derivados, se espera una moderación durante el año y una disminución para 2027.
El FETE se define como la compensación otorgada por el Gobierno para cubrir la brecha entre el déficit financiero generado por los precios de compra de energía —considerando la tasa de cambio y el costo de combustibles— y el monto pagado por los consumidores.
Gracias al FETE, los usuarios residenciales y comerciales pueden pagar una factura que resulta más baja que su costo real sin compensación directa, lo cual implica una ayuda generalizada que beneficia incluso a quienes sí abonan sus consumos completos. Algunos opinan que el principal problema radica en la falta de suministro eléctrico, ya que esto afecta la economía local caracterizada por una alta informalidad y también impacta al sector mipyme (colmados, peluquerías, zapaterías, costureras, artesanos, reposteros, panaderos, entre otros).
Especialistas del sector privado e incluso representantes políticos critican que el Gobierno no haya dado continuidad efectiva al Pacto Eléctrico y atribuyen gran parte de estos problemas a las pérdidas registradas por las distribuidoras y a la mala calidad del servicio en varias zonas donde antes se suministraba electricidad las 24 horas.
Recientemente, durante un coloquio sobre el sector eléctrico organizado por el Centro Padre José Luis Alemán de la PUCMM, dos expertos explicaron que los problemas persisten pese al aumento en la capacidad instalada y a una matriz energética más diversificada. Sin embargo, autoridades gubernamentales apuntan que este análisis debe ser integral puesto que desde 2019 inició la pandemia con impactos prolongados incluidos incrementos en precios hidrocarburíferos que generaron alta inflación externa junto con las guerras en Ucrania e Irán.
El especialista Alberto Veloz afirmó en dicho coloquio que los retrasos en inversiones para ampliar la capacidad energética son la causa principal por la cual las autoridades enfrentan cuellos de botella en redes de transmisión y distribución, aun cuando la capacidad instalada ha crecido.
Indicó que ante esta coyuntura las autoridades han optado por restringir la inyección de renovables al SENI (curtailment), alegando que esta medida busca mantener estable el sistema debido a la naturaleza variable de dichas fuentes.
Por su parte, Juan Gómez, exsuperintendente de Electricidad, señaló que el sector eléctrico dominicano mantiene ineficiencias estructurales profundas. Por ello consideró que no es suficiente analizar solo el costo energético sino también lo que le cuesta al país no resolver este problema.
Gómez propone impulsar mayor eficiencia y sostenibilidad en el sector eléctrico. Destacó que las pérdidas e ineficiencias estructurales han aumentado del 33% al 39.9% entre 2020 y 2026, deteriorando así los ingresos empresariales principalmente en Edeeste.
Aseguró que tanto la energía no facturada como las pérdidas físicas representan un pasivo financiero acumulado superior a US$5.1 mil millones para 2026. Además estimó que el déficit financiero de las EDE alcanzará cerca de US$2,000 millones ese mismo año, con pérdidas acumuladas superiores a US$10.3 mil millones desde 2020.
Hasta ahora explicó que los subsidios destinados al sector eléctrico sumarán RD$118,000 millones para 2026, cifra considerablemente mayor a los RD$85,000 millones previstos inicialmente.
Mencionó además la Ley 1-12 y el Pacto Eléctrico como instrumentos clave para fomentar eficiencia y sostenibilidad así como reducir pérdidas mediante modernización y diversificación energética; consideró urgente implementar una gestión integral combinando inversión física con mejoras comerciales y gobernanza eficiente.
Gómez advirtió que si no mejoran estas gestiones, el balance financiero del sector podría superar los US$2,000 millones negativos en 2026; además alertó sobre una pérdida financiera anual para las EDE cercana a RD$97,535 millones.
Para finalizar sostuvo que es indispensable modernizar redes eléctricas, optimizar gestión y reducir pérdidas; subrayó además que invertir en eficiencia energética es esencial para disminuir costos de oportunidad y elevar productividad general durante su exposición titulada “Déficit del sector eléctrico dominicano: importancia fiscal, ineficiencias estructurales y costos de oportunidad para la economía” en el quinto coloquio del Centro Padre José Luis Alemán de la PUCMM.
Por otro lado, Veloz resaltó los esfuerzos oficiales para mantener estabilidad del sistema energético así como su expansión tanto en energías renovables como convencionales. En su presentación “Alternativas tecnológicas, costos de generación y decisiones políticas”, centrada en renovables y almacenamiento energético, destacó la relevancia eólica y solar para reducir dependencia fósil y disminuir costos.
Comentó además que durante 2025 los precios promedio energéticos oscilaron entre 14 y 17 centavos de dólar por kilovatio hora; precisando que no solo aumentaron fuel oil sino también gas natural y carbón.









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