Fuente: Listin diario
La deuda externa de los países en desarrollo creció un 5,5%, alcanzando un máximo histórico de US$9,4 billones en 2025, marcando el incremento más rápido desde 2021 y cerca de cuatro veces la media registrada entre 2022 y 2024, según el Informe sobre la deuda internacional 2026 del Grupo Banco Mundial.
En este marco, el informe destaca que en República Dominicana la deuda se incrementó un 5,3%, equivalente a US$56.284 millones.
El documento señala que, aunque el acceso al financiamiento internacional ha mejorado, su costo no lo ha hecho, y la elevada carga de deuda en los países más pobres amenaza con desplazar inversiones esenciales en capital humano.
El informe detalla que gran parte del aumento fue impulsado por el financiamiento privado, ya que los préstamos de acreedores privados crecieron significativamente y la emisión de bonos por parte de entidades públicas aumentó casi un 35%, alcanzando los US$251.000 millones, el nivel más alto en cinco años, tras la reapertura de los mercados para numerosos países en desarrollo.
La deuda externa creció más rápido entre los países más vulnerables, aumentando un 8,1% hasta llegar a US$1,3 billones en aquellas naciones elegibles para financiamiento concesionario de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Grupo Banco Mundial.
“El retorno del financiamiento privado a los países de ingreso bajo y medio es positivo, pero estos países están tomando más préstamos, pagando tasas mayores y, en muchos casos, disponiendo de menos recursos para el desarrollo a largo plazo”, afirmó Haishan Fu, estadística en jefe y directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo del Grupo Banco Mundial. “Gestionar la deuda responsablemente significa brindar a todos —incluidas las futuras generaciones— la oportunidad de prosperar”.
Muchos gobiernos emitieron nuevos bonos para recomprar títulos próximos a vencer, lo cual suavizó los perfiles de pago sin reducir significativamente los saldos totales de la deuda, frecuentemente a tasas de interés más elevadas.
Los datos a inicios de 2026 muestran una demanda sostenida de financiamiento mediante bonos internacionales por parte de países de ingresos bajos y medios, pese a los altos costos. Hasta mediados de agosto, más de diez países superaron las emisiones realizadas durante todo 2025 y varios más regresaron a los mercados internacionales.
Los países elegibles para financiamiento concesionario por parte de la AIF pagaron en promedio un 8,2% por nuevos compromisos con acreedores privados en 2025 —la tasa más alta desde 1989— y un 9,4% por nuevos bonos. La diferencia entre las tasas pagadas a acreedores oficiales y privados se amplió desde 3,4 puntos porcentuales en 2016 hasta 5,5 puntos porcentuales en 2025.
Por su parte, los países que solo pueden acceder a préstamos no concesionarios del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) del Grupo Banco Mundial pagaron un promedio del 5,5% por nuevos bonos en 2025, mejorando respecto al 5,8% del año anterior.
Las presiones derivadas del servicio de la deuda continuaron siendo intensas debido a las altas tasas de interés globales. Los países de ingreso bajo y medio destinaron US$1,4 billones al pago de capital e intereses en 2025, representando un aumento del 1,9% y constituyendo el quinto incremento anual consecutivo. Los pagos a tenedores de bonos ascendieron a US$363.000 millones, reflejando parcialmente recompras anticipadas financiadas mediante nuevas emisiones.
Entre 2022 y 2025, los países en desarrollo pagaron US$436.000 millones más en servicio de la deuda que lo recibido en nuevo financiamiento. Sin embargo, esta tendencia cambió en 2025 cuando los flujos netos a largo plazo pasaron de una salida neta de US$118.000 millones en 2024 a una entrada neta de US$45.000 millones.
Los movimientos cambiarios también contribuyeron al aumento registrado. Más del 25% del incremento de US$303.000 millones en deuda pública y con garantía pública se debió al debilitamiento del dólar estadounidense, lo que aumentó el valor en dólares de la deuda denominada en otras monedas. Para varios grandes prestatarios elegibles para financiamiento concesionario, estos efectos cambiarios superaron el capital reembolsado en 2025; por ello, el endeudamiento registrado creció aunque continuaron cumpliendo con el servicio de la deuda.
¿Dónde se incrementó más la deuda externa en América Latina?
Guatemala presentó el mayor crecimiento porcentual entre las quince economías latinoamericanas y caribeñas analizadas, con un aumento del 18,2%, hasta US$31.997 millones.
Argentina ocupó el segundo lugar con un incremento del 16,1%, llegando a US$261.653 millones. Le siguieron Paraguay con un crecimiento del 14,5% hasta US$34.300 millones y Colombia con un aumento del 13,8% hasta US$255.956 millones.
El Salvador también experimentó un crecimiento de dos dígitos del 11,7%, mientras que Brasil y México reportaron incrementos del 8,7% y 7,9%, respectivamente.








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