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La caída de Trump en el Congreso genera dudas sobre sus vínculos en América Latina

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Aunque gran parte de las decisiones estratégicas dependen del Ejecutivo y no del Congreso, el control demócrata de ambas cámaras podría frenar o someter a mayor escrutinio algunas políticas.

Fuente: Gonzalo Zegarra/gonzalo_zegarra@cnnespanol.cnn.com

La ola demócrata que se transformó en un tsunami en las elecciones intermedias de Estados Unidos representó no solo una dura derrota para el presidente Donald Trump, sino también para sus principales aliados en América Latina, quienes se comprometieron con un vínculo estrecho y ahora quedan vinculados a un mandatario debilitado, a la espera de cómo afrontará sus últimos dos años en el cargo.

El líder republicano volvió a colocar a América Latina entre las prioridades de la política exterior estadounidense mediante el lanzamiento de la Doctrina Donroe y su estrategia de consolidar aliados y ampliar su presencia en la región. Aunque gran parte de las decisiones estratégicas dependen del Ejecutivo y no del Congreso, el control demócrata de ambas cámaras podría frenar o someter a mayor escrutinio algunas políticas.

En este contexto, figuras como el presidente argentino Javier Milei o el colombiano Abelardo de la Espriella enfrentan incertidumbre respecto al futuro de sus relaciones bilaterales con la Casa Blanca.

“Los gobiernos que apostaron al poder formidable de Trump y a un Congreso afín hoy deben preguntarse seriamente qué sucederá en los próximos dos años, y si algunas de las promesas y compromisos se mantendrán”, señaló a CNN el analista internacional Gilberto Aranda, académico de la Universidad de Chile. Aunque afirmó que el trumpismo “no desaparecerá”, apuntó que estará “moderado” y que la apuesta de líderes de derecha latinoamericanos “queda en duda”.

El experto advirtió que se vienen “dos años muy complejos”, durante los cuales el Congreso, pese a tener otras prioridades inmediatas como la guerra con Irán, podría revisar ciertas decisiones “en materia arancelaria y otros ámbitos” que afectan a la región.

Argentina busca sostener el respaldo

Desde su llegada al poder a finales de 2023, Milei estableció una alianza con la Casa Blanca que se fortaleció tras la victoria legislativa republicana. El alineamiento con Washington, tanto en discursos como en diplomacia (por ejemplo, en votaciones en la ONU), le ha reportado beneficios, especialmente el respaldo económico recibido en momentos de turbulencia financiera antes de las elecciones legislativas previstas para 2025.

A un año de esos comicios presidenciales, en un país acostumbrado a la volatilidad cambiaria, el gobierno mileísta puede cuestionarse si podrá contar nuevamente con apoyo similar del Departamento del Tesoro.

Juan Pablo Scarfi, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de San Andrés (Buenos Aires), señaló: “En cuanto a Trump, la política exterior estadounidense vinculada a la corriente MAGA será más criticada y controvertida, lo que lo llevará a moderarse progresivamente. Esto tendrá un impacto directo y probablemente más fuerte sobre la capacidad del gobierno argentino para reforzar su agenda de alineamiento con Trump”.

El investigador añadió que Milei podría bajar sus aspiraciones, con objetivos “menos ambiciosos y grandilocuentes como los mostrados en el tema Malvinas”.

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No obstante, subrayó que la afinidad entre ambos líderes probablemente no se verá afectada significativamente. “Es posible que las solidaridades y apoyos mutuos entre Trump y Milei se fortalezcan como líderes rebeldes y controvertidos dentro de las nuevas derechas resistidas en un escenario que será cada vez más restringido”, expresó.

Colombia aguarda recursos

El presidente colombiano De la Espriella no ha mantenido encuentros directos con Trump (en parte debido a su promesa de no salir del país durante su mandato), pero contó con su respaldo durante las recientes elecciones. Para los comicios del martes pasado, al igual que Milei, manifestó su apoyo a la candidata republicana por Florida María Elvira Salazar, lo que le valió críticas por parte de legisladores demócratas.

El resultado general expuso al mandatario colombiano aunque sin causar necesariamente un daño político.

“Ese incidente, si bien generó tensiones, superado adecuadamente permitirá mantener esa relación bipartidista que ha caracterizado tradicionalmente los vínculos entre los gobiernos colombianos y el sistema político norteamericano”, indicó a CNN el politólogo Alejo Vargas, docente de la Universidad Nacional de Colombia. Demócratas y republicanos han llegado a consensos sobre asistencia a Bogotá en seguridad y lucha antidrogas, dos pilares clave para De la Espriella.

“El Congreso tiene muy poca incidencia real en política exterior; casi nula diría yo. No espero grandes impactos”, enfatizó Vargas.

Respecto a la ayuda que De la Espriella espera recibir desde EE.UU., recordó que el presupuesto ya fue aprobado para este año fiscal. “Sobre el próximo año habrá que esperar; dependerá mucho de cómo evolucionen las relaciones entre Congreso y administración Trump durante el primer semestre”.

El Departamento de Estado había anunciado meses atrás su intención de brindar asistencia por hasta US$1.000 millones condicionada a aprobación congresual; desde entonces no hubo novedades.

Para Vargas, ese monto no implicaría una reedición del Plan Colombia —aprobado originalmente por cinco años desde 2000— sino apoyos anuales sujetos a revisiones fiscales periódicas.

El porvenir del Escudo de las Américas

Otros aliados menos visibles pero cercanos a Trump manifestaron su sintonía con Washington al integrarse al Escudo de las Américas, foro impulsado por EE.UU. para promover cooperación económica, política y militar. Un Trump debilitado internamente podría desacelerar el impulso regional de esta llamada “Doctrina Donroe”, pero no significa perder lo avanzado.

“La formalización del Escudo podría quedar en pausa con los países participantes actuales. Seguirá siendo una coalición para coordinar entrenamientos militares conjuntos, asesorías y cooperación militar, pero poco más”, comentó Vargas, quien consideró que la mayoría continúa interesada en formar parte del grupo.

El analista añadió que los aliados estadounidenses modificarán poco sus posturas. “Tienen identidades claras donde Trump era referente junto con figuras como Nayib Bukele o Milei”, señaló.

Por su parte, Aranda apuntó que hace pocos días esa proyección del Escudo sufrió un freno tras la derrota del ultraderechista Flávio Bolsonaro ante Lula da Silva en Brasil: “No termina al proyecto pero limita su despliegue”.

“Ahora el Congreso será adverso y requerirá explicaciones; probablemente esta prioridad —que implica imposiciones bajo una lógica de garrote y zanahoria— sufrirá modificaciones… Pero no significa que el Escudo desaparezca. Habrá mayor vigilancia y control”, agregó el experto.

El nuevo escenario

Aunque Trump haya prometido actuar como “Señor Veto”, el Congreso contará con mayor capacidad para supervisar políticas arancelarias y tendrá última palabra sobre acuerdos comerciales como el que Estados Unidos renegocia con México, aunque no participe directamente en esa negociación.

“Seguramente surgirán numerosas preguntas e investigaciones respecto a aranceles impuestos a socios comerciales con tratados ratificados por el Congreso previamente sin consultar ahora”, explicó Aranda.

Consultada sobre este panorama, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum adoptó una postura mesurada y felicitó a candidatos estadounidenses con ascendencia mexicana. Al ser interrogada sobre si prevé mayor presión desde Washington respondió: “Habrá que esperar”.

“Sin importar resultados electorales buscamos siempre una relación óptima con Estados Unidos garantizando respeto a nuestra soberanía e integridad territorial así como coordinación sin subordinación. Ese ha sido nuestro trabajo constante en comercio, seguridad y demás ámbitos bilaterales. Las conversaciones comerciales continúan normalmente”, afirmó Sheinbaum.

Esa fue hasta ahora la única reacción oficial regional ante este nuevo escenario. Existen antecedentes suficientes para no dar por seguro un retorno demócrata dentro de dos años; sin embargo, la perspectiva de un Trump convertido en “pato rengo” junto con un Partido Republicano en reconfiguración invita a replantear estrategias.

“Si esta situación persiste dentro de dos años es probable que ni Trump ni algunos sucesores cercanos estén presentes; y frente a una presidencia demócrata esta política total de alineamiento exhibida por ciertos estados difícilmente encontrará sintonía en Washington”, concluyó Aranda. “Esta histórica victoria demócrata puede cambiar la presidencia; otro mandatario tendrá otra forma diferente de relacionarse con el mundo”.

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