Fuente: Listin diario
Más allá de las múltiples tendencias estéticas que se observan en revistas y redes sociales, existen técnicas concretas dedicadas a resaltar la belleza del elemento central de una persona: el rostro.
El visagismo es una disciplina originada hace más de treinta años en Francia y fue popularizada por el estilista francés Claude Juillard. Actualmente, este método está muy en auge y se emplea para realzar la imagen de una persona atendiendo a sus rasgos y proporciones faciales.
Esta habilidad estética no sólo es practicada por especialistas en estilismo e imagen personal, sino que también es adoptada por quienes desean lograr mayor armonía en sus facciones y aprenden estas técnicas para aplicarlas en su día a día.
Para poner en práctica el visagismo, los profesionales estudian los aspectos artísticos, técnicos y geométricos del rostro, analizando elementos como el cabello, el tono de piel y el uso de cosméticos, entre otros.
Eddy Gómez, asesor de imagen y estilista de moda dominicano, señala que esta técnica, tanto facial como corporal, debe usarse con inteligencia y evitarse su aplicación excesiva.
El experto destaca que este método parte de las proporciones reales de cada persona y debe adaptarse de forma personalizada; por ello: "No existe una única fórmula de visagismo que funcione igual para todos".
Técnicas complementarias
Dentro del visagismo existen varias "subtécnicas" destinadas a trabajar el rostro para obtener su mejor versión mediante diferentes aplicaciones. Entre ellas se encuentran dos muy conocidas: el visagismo capilar y el visagismo del maquillaje.
El visagismo capilar se ocupa de armonizar el rostro modificando el peinado, la coloración del cabello, el corte, la longitud y el volumen. En los hombres también se considera el diseño y corte de la barba o vello facial.
Por su parte, el visagismo del maquillaje utiliza técnicas de belleza y colorimetría para destacar o suavizar ciertos rasgos. Sin embargo, ambos enfoques coinciden en que los rostros deben abordarse según su forma.
"Este análisis permite decidir qué elementos queremos potenciar y cuáles dejar en un segundo plano, siempre respetando la armonía natural del rostro", añade el asesor de imagen.
El especialista asegura que la finalidad al aplicar esta técnica no es transformar completamente los rasgos, sino encontrar una forma inteligente de trabajarlos para que la persona reconozca una mejor versión de sí misma.
Cuando los expertos emplean este método, priorizan la imagen que sus clientes desean proyectar.
Influencia de las redes sociales
Eddy Gómez considera que hoy en día esta técnica se ha vuelto más relativa debido al acceso inmediato al mundo digital, donde la apariencia puede alterarse al instante.
"A menudo las personas buscan una imagen que no corresponde con sus propios rasgos porque están habituadas a verse a través de filtros y aplicaciones que modifican la realidad", explica el experto.
El estilista sostiene que, en su opinión, el visagismo no debería tener como objetivo principal ocultar lo que se percibe como una imperfección. La técnica busca no cruzar la línea entre corregir o "disimular" ciertos rasgos y resaltar otros para lograr un resultado armonioso.
"Un profesional del visagismo ético respeta los rasgos naturales del cliente. Lo ayuda a descubrir su mejor versión sin convertirlo en alguien distinto", concluye Gómez.









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