Tomado de El país
En septiembre próximo se cumplirán nueve años de la quiebra de Lehman Brother. Desde entonces, los Gobiernos de grandes países han gastado cientos de miles de millones para socorrer a bancos quebrados que han sido nacionalizados, vendidos a terceros o han desaparecido.
Sin embargo, en Italia no se tomaron estas medidas de choque y Portugal no pasó de realizar insuficientes parches. La consecuencia es que se ha cumplido el axioma de que “retrasar la solución de los problemas de los bancos siempre los hace más grandes”. El diagnóstico es similar en los dos países, aunque la magnitud de Italia, la tercera economía más grande de la UE, la convierte en un grave problema.




