El plasma rico en plaquetas forma parte de lo que se conoce como terapias regenerativas, que son aquellas que trabajan en base a elementos biológicos extraídos del propio cuerpo, como células madre o plasma.
Si bien hasta ahora sólo se conocían sus usos en medicina estética, en el tratamiento de la celulitis, o bien para borrar las señales del paso del tiempo en el rostro, se descubrió que puede utilizarse para reparar tejidos y mejorar el tratamiento del dolor.
Es un método que utiliza la propia sangre del paciente y consiste en la obtención de los factores de crecimiento liberados por las plaquetas, que al aplicarse en el sitio de lesión estimula la producción de factores de crecimiento que intervienen en la regeneración y reparación del tejido.
El doctor Gonzalo Yamauchi, presidente de la Asociación Latinoamericana de medicina musculoesquelética (LAOM), explicó que se demostró que produce reparación en las articulaciones (cartílago) y mejora el dolor como, por ejemplo, en la artrosis de rodilla, cadera, columna; y en tendones reparando completamente los tejidos como en patologías del manguito rotador o tendinitis de pata de ganso, trocanteritis, codo de tenista, o en ligamentos de la rodilla.
Hoy se sabe que el plasma es más efectivo en articulaciones de la cadera y rodilla cuando se prepara a altas concentraciones de plaquetas. Mientras que cuando se prepara sin glóbulos blancos es más favorable para pacientes con dolores producidos en tendones y ligamentos.



