El Estado Dominicano se ha embarcado en un Plan de Regularización de miles de inmigrantes extranjeros, que a costado millones de pesos a las finanzas públicas.
La comunidad internacional, la Sociedad Civil y grupos que defienden los derechos de los inmigrantes ilegales son testigos del esfuerzo de las autoridades para poner orden y reglas claras en el sistema migratorio dominicano.
Todo se está haciendo respetando los derechos humanos, dentro del marco de nuestra soberanía que nos da facultad de decidir, de acuerdo a las leyes, qué extranjero califica o no para vivir en nuestro territorio.
Si masivo es el pecado, cómo no puede ser masiva la solución.
¿Cómo nos pueden decir que ante la masiva entrada de ilegales, la masiva presión que recibimos como país, producto de la masificación de la propaganda contra nuestra nación, que seamos cautos ante las medidas a tomar?
Se entiende que lo malo es malo y lo bueno es bueno. No creemos en soluciones mediocres e interesadas, ya que sabemos de donde vienen esos consejos, no gracias.
Las medidas a tomar deben ser puntuales, legales, pero drásticas. Una vez tengamos control de nuestra frontera, podríamos sentarnos con cualquier embajador para oír opiniones, mientras tanto es nuestra opción y nuestra responsabilidad poner orden en nuestra frontera.




