El arresto causó indignación y cuestionamientos a las prioridades del gobierno de Donald Trump, frente a las crecientes detenciones de migrantes indocumentados.
La Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) exigió, en una carta enviada a múltiples agencias gubernamentales a cargo de niños migrantes, que Rosa María Hernández sea entregada a sus padres, que viven en la ciudad estadounidense de Laredo, fronteriza con México.
Asimismo, dio al gobierno hasta la tarde del martes para liberar a la niña antes de tomar “acciones legales inmediatas”.
Hernández sufre de parálisis cerebral, una enfermedad de desarrollo del cerebro que afecta el movimiento del cuerpo y el control sobre los músculos.