El episodio central ocurrió por la tarde del lunes en una clínica en la capital del estado, a unos 120 kilómetros de Ciudad de México, en donde un comando agredió a un grupo de personas.
Además, identificó a uno de los fallecidos como un líder del robo de combustible en la región, quien se encontraba en la clínica como parte de un tratamiento de cirugía plástica, aunque se reservó la identidad.
Los enfrentamientos entre delincuentes dedicados a esta actividad por el dominio de la zona se intensificaron en semanas recientes, pues operativos militares y policiales hicieron que el combustible robado sea menos abundante y las entregas más complicadas.
Puebla se ha convertido en años recientes en una de las principales fuentes del saqueo de ductos de la petrolera estatal mexicana Pemex, una actividad en la que estarían involucradas bandas dedicadas también al tráfico de drogas.