AFP
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo este lunes confiar en que el próximo gobierno austriaco, una coalición entre la derecha y la extrema derecha, desempeñará un “papel propeuropeo” en la Unión Europea (UE).
“Confío en que el gobierno austriaco seguirá desempeñando un papel constructivo y proeuropeo”, máxime cuando los líderes europeos están abordando “más directamente” asuntos “políticamente delicados”, dijo Tusk, en su carta de felicitaciones al nuevo jefe de gobierno austriaco, Sebastian Kurz.
A sus 31 años, el conservador Kurz se convertirá en canciller, gracias al ultraderechista FPÖ que obtuvo tres ministerios importantes -Interior, Defensa y Relaciones Exteriores-, así como el puesto de vicecanciller para su jefe Heinz-Christian Strache.
Tusk, que coordina los trabajos de los mandatarios del bloque, deseó “muchos éxitos” al austriaco, con quien se reunirá el martes por la noche antes del encuentro entre Kurz y el titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
La reacción de las instituciones europeas, sumidas en plenas negociaciones del Brexit y en un proceso de debate sobre la futura política migratoria, choca con la situación de principios de los años 2000, cuando el FPÖ formó parte del gobierno conservador.
Entonces, los socios europeos de Viena decidieron suspender todos sus contactos bilaterales con el gobierno dirigido entonces por Wolfgang Schüssel, si bien dieron marcha atrás siete meses después.
“La situación quizá sea diferente a la precedente, del año 2000. ¡Pero la presencia de la extrema derecha en el poder nunca es anodina!”, señaló el comisario europeo Pierre Moscovici, la única señal de advertencia por el momento desde Bruselas.
Tras un año 2017 marcado por los altos resultados recabados por la extrema derecha en Francia, Alemania y Holanda, la vuelta al poder del FPÖ podría dar alas a sus aliados nacionalistas europeos.



