El País
La lucha contra el uso patológico de las nuevas tecnologías se ha convertido en uno de los retos principales en la agenda sanitaria en tema de drogas. Los datos sobre el consumo de redes sociales y otras nuevas herramientas son alarmantes, sobre todo entre los adolescentes: el 18% de los jóvenes entre los 14 y los 18 años de edad usa Internet de forma compulsiva, según el Ministerio de Sanidad. La nueva Estrategia Nacional de Adicciones, que el Consejo de Ministros ha aprobado este viernes, prevé por primera vez medidas para abordar este problema.
Francisco de Asís Babín, delegado del Plan Nacional sobre Drogas, explicó que no se trata de adictos, sino de jóvenes que en las encuestas efectuadas manifiestan aspectos como que no pueden estar mucho tiempo sin conectarse a Internet o a las redes sociales y que no hacerlo les genera ansiedad o malestar.
La idea de la nueva estrategia, que estará en vigor ocho años, es tener una base de datos de iniciativas que funcionen para que cada comunidad no tenga que empezar de cero el abordaje. Por ejemplo, Babín ha dicho que se ha visto que las guías para padres tienen partes muy útiles, pero que es más práctico que sean ellos quienes planteen sus inquietudes y las soluciones que se les ocurren.
Una parte del problema en el uso de las redes está en el juego online. El Gobierno estudia regular el acceso de los menores a la publicidad de apuestas en Internet. De acuerdo con los datos que presentó Babín ayer, el 9,8% de los menores de 18 años admite que ha apostado alguna vez por Internet. “Eso no quiere decir que sean ludópatas”, matizó. En adultos, el dato que hay es un 0,9% es ludópata.
Las “adicciones sin sustancias” son una de las novedades de la nueva Estrategia Nacional sobre Adicciones que han presentado este viernes a la prensa Babín y el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Mario Garcés. En principio, las acciones (empezando por la recopilación de datos) se dirigirán a los menores, porque el problema de la adicción hay que tratarlo cuanto antes posible, ha explicado Babín.
La estrategia hace especial hincapié en ese tramo de edad, de los 14 a los 17 años, que es cuando se empiezan los consumos de sustancias y se es más proclive a las adicciones. En particular se fija en el consumo de alcohol: los datos muestran que un 32% de los jóvenes entre 14 y 18 años “realiza un consumo de riesgo” en los fines de semana y que casi el 80% ha tomado esta sustancia antes de llegar a la edad adulta. En cualquier caso, entre 2009 y 2014, la edad de inicio al consumo de las tres drogas más habituales (alcohol, tabaco y cannabis) ha subido ligeramente. La que más, el tabaco, ha pasado de 13,3 años a 13,9.
Otra novedad de la estrategia es la inclusión de la perspectiva de género. Que hay diferencia entre hombres y mujeres no es una novedad, pero se explicita, por ejemplo, que en los casos de violencia machista muchas veces el maltratador es adicto, afirm Garcés. El sesgo por sexo se aprecia también en el caso de las nuevas tecnologías. Las menores no solo fuman y beben más que sus compañeros, sino que también son más proclives al uso compulsivo de Internet. Además, como es habitual, ´las mujeres son las mayores consumidoras de hipnosedantes y ansiolíticos, las sustancias cuyo consumo más ha crecido en los últimos años de las controladas por el plan nacional.
El hincapié en los menores no excluye que la estrategia se fije, por primera vez, en los mayores de 65 años. Babín ha explicado que incluso las encuestas del ministerio sobre drogas solo consideran a la población hasta los 64 años. “Pero hay una generación, la de los supervivientes a la heroína en los ochenta”, que se hace mayor con sus problemas asociados, ha indicado Garcés. Por esa razón la nueva estrategia también les tendrá en cuenta.




