A falta de un año exacto para la fecha señalada, Theresa May ha querido marcar la cuenta atrás del Brexit con una gira relámpago por las “cuatro naciones”. “El Reino Unido prosperará como un país fuerte y unido que funciona para todos, sin distinciones entre los que votaron por la salida o la permanencia”, declaró May en el inicio del ‘tour’ que le llevará en 24 horas a Escocia, Irlanda del Norte, Gales e Inglaterra.
A pesar de las apariencias, May recorrerá un país profundamente dividido y una sociedad totalmente fragmentada por la línea divisoria del Brexit. Los sondeos reflejan a estas alturas un resultado más o menos similar a los del referéndum del 2016, con un 48% de los británicos reconociendo su “pesimismo” ante la previsible salida de la UE el 29 de marzo del 2019 (según una reciente encuesta de YouGov).
Los laboristas han marcado también a su manera la fecha simbólica, entre crecientes señales de división interna. El ex premier Tony Blair ha hecho un último llamamiento a sus correligionarios para que desafíen aJeremy Corbyn y reclamen un segundo referéndum en el Parlamento. Corbyn llega entre tanto a la línea de salida atrapado en su propio laberinto y forzado a combatir el rampante antisemitismo que sacude su partido.





