MOSCÚ— Es cierto, Neymar sorteó una ronda más que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, pero se marcha de su segundo Mundial con una amargura más atosigante.
En esta Copa del Mundo tan cruel para las grandes luminarias del fútbol, el astro brasileño debe saber que ha dejado escapar una oportunidad única para sacudir la jerarquía.
Después de todo, Messi y Cristiano pueden justificar sus prematuras salidas y atribuirlas a que en Rusia estuvieron huérfanos de una estructura colectiva que los potencie.
Caso contrario, Neymar tenía a su alrededor a un elenco más compacto y con una identidad establecida.
El jugador del Paris Saint Germain abandonó el estadio de Kazán sin decir ni pío tras la derrota 2-1 ante Bélgica, eclipsado por Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku y Eden Hazard.
Recuperó la voz el sábado con un mensaje en Instagram, donde tiene una cuenta con 99 millones de seguidores.
“Puedo decir que es el momento más triste de mi carrera, el dolor es muy grande porque sabíamos que podíamos llegar, que teníamos condiciones de llegar más allá, de hacer historia, pero no fue esta vez”, escribió en la red social.
“Es difícil encontrar fuerzas para volver a jugar al fútbol, pero estoy seguro que Dios me ayudará”, añadió.




