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Nombres en clave, locaciones secretas, guiones que se autodestruían a las 24 horas… fueron algunas de las prácticas que utilizó la producción de “Game of Thrones” para que la temporada final del exitoso show quede en total hermetismo.
Respecto a la teoría de que se habían grabado varios finales del programa para evitar filtraciones y spoilers indeseados, Maisie Williams (Arya Stark) desterró esa idea en una entrevista en el programa de Jimmy Kimmel. “Cuando lo escuché pensé inmediatamente: ‘No creo que tengamos el presupuesto para filmar muchos finales diferentes”, afirmó .
Sin embargo, Sophie Turner reveló lo que realmente sucedió para mantener oculta la historia de la temporada ocho: los guiones se borraban y nunca se imprimieron.
“No nos daban nada en formato físico. Lo teníamos en una aplicación. Nos enviaban nuestra parte de la escena que íbamos a rodar al día siguiente, así que teníamos que aprenderlo todo el día anterior”, contó Turner, que encarna a Sansa Stark.
Una vez leído el guión, “desaparecía a las 24 horas y ya nunca más se podía acceder a él. ¡Era más estricto que la seguridad de la Casa Blanca!”, bromeó.




