Ryanair, la aerolínea de bajo coste por excelencia en suelo europeo, ha vuelto a vivir un verano en el que la tónica han sido las constantes huelgas por parte sus pilotos y tripulación de cabina en varios países, algo que ha provocado la cancelación de cientos de vuelos durante los meses de julio y agosto. Solo el pasado día 10 de agosto fueron cancelados cerca de 400 vuelos, asciendo a más de 100.000 los retrasos y cancelaciones en el último mes.
Esto ha provocado, de manera evidente, que aquellas personas afectadas por los retrasos –en ocasiones de varias horas– o cancelaciones hayan solicitado una compensación a la compañía irlandesa, que está teniendo que gestionar más de un millón de incidencias de esta índole desde el pasado mes de abril. Semejante volumen de trabajo, lamentablemente, provoca que se produzcan también ciertos errores que elevan aún más la frustración de unos clientes que han visto afectada la que tenía que haber sido una tranquila jornada de viaje.





