HIPERTEXTUAL
Aunque como normal general el virus de la gripe no suele revestir gravedad, en algunos casos puede convertirse en una enfermedad peligrosa, capaz incluso de ocasionar la muerte a quien la padece. Son especialmente susceptibles las personas mayores y los inmunodeprimidos, por lo que son precisamente ellos quienes deben vacunarse cada temporada para prevenir la infección.
El problema es que las dos variantes principales del virus, el Influenza A y el Influenza B, presentan una gran variedad de cepas, que además tienen la capacidad de mutar rápidamente, gracias a su material genético altamente fragmentado. Esto hace que por ahora sea imposible diseñar una vacuna universal, ya que cada temporada el patógeno es diferente. Una de las principales estructuras responsables de esta variabilidad es la hemaglutinina A (HA), encargada de ayudar al virus a fijarse en las células a las que infecta. Al ser una de las partes más expuestas, sirve a los anticuerpos para detectar su presencia y atacarlo, pero su capacidad para cambiar rápidamente hace muy difícil dar con los anticuerpos adecuados para ello.





