Por Damaris s, SANTO DOMINGO.- .- El dirigente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), Pelegrin Castillo, pidió al papa Francisco “exigir con energía y franqueza” a la comunidad internacional que cese los ataques contra República Dominicana.
Castillo, en carta enviada al religioso, le recuerda que como pueblo cristiano, los dominicanos “nos esforzamos en vivir nuestra fe en la vida ordinaria y en la esfera pública, tener bien presente que es deber esencial acoger y respetar a todos los inmigrantes, evitar que se conculquen sus derechos o se atropelle su dignidad como personas”.
Pero también, expresa a Francisco que “la atención pastoral y caritativa de los inmigrantes, sobre todo a los provenientes de la vecina Haití, que buscan mejores condiciones de vida en territorio dominicano, no admite la indiferencia de los pastores de la Iglesia”. Esta consciente de que “es necesario seguir colaborando con las autoridades civiles para alcanzar soluciones solidarias a los problemas de quienes son privados de documentos o se les niega sus derechos básicos”.
Sin embargo, advierte Pelegrín Castillo “el cumplimiento de este deber debe realizarse obviando algunas dimensiones que son cruciales para evitar el surgimiento de problemas que inevitablemente sobrevendrían, si en ocasión de promover y defender el derecho de las personas se violenta o desconoce el derecho de las naciones”.
Recordó además que hasta la caridad “debe ejercerse conforme a una recta ordenación”.
El dirigente político, expresa al Santo Padre, que para tener una perspectiva correcta y comprensiva de los problemas que afectan a los inmigrantes haitianos en República Dominicana -en especial en relación a los problemas de documentación y derechos humanos que confrontan- “es indispensable hacerse cargo de una realidad trágica y dolorosa que no se puede seguir ocultando o distorsionando a los ojos del mundo”.
Le recuerda Castillo al Papa que “Haití colapso como Estado mucho antes del devastador terremoto del 2010: ya era zona de desastre ecológico y sanitario, con apenas un 2% de cubierta vegetal y una demanda de leña y carbón de 73% de sus necesidades básicas”. Ademàs, le señala el índice haitiano de “pobreza crítico cercano al 70% de una población, con serios problemas de indocumentación; y con un parque energético de menos de 200 Megavatios para una población de 10 millones de habitantes en 27 mil kilómetros montañosos”.
“Cuando los dominicanos pasamos balance a la acción internacional en Haití durante las últimas dos décadas, nos sobrecogemos al comprobar que la misma se ha concentrado exclusivamente en lograr objetivos muy cuestionables: 1ro Evitar que la migración haitiana salga por mar hacia los Estados Unidos, los territorios de ultramar del Reino Unido y Francia, y los pequeños estados del Caricom”:
Segundo:” Mantener a toda costa, gobiernos de apariencia democrática pero con escasa o ninguna capacidad de transformar las realidades extremas de Haití, que sumen en el pauperismo y la desesperanza a millones de personas”.
Tercero:” Malgastar o disipar las ayudas y créditos en una costosa burocracia internacional civil y militar; o peor aún, en redes de apoyo donde muchas ONG trafican con el drama humano; 4to Condiciona a RD, que es el Estado vecino insular -por medio de censurables recursos blandos y duros de poder- a que asuma el rol de estado pivote para la gestión de esa crisis humanitaria, mucho más allá de lo que le permiten sus capacidades y las responsabilidades de la vecindad”.





