El 17 de diciembre de 1989, hace ya 29 años, se estrenaba en televisión el primer episodio de la serie regular de Los Simpson. La familia amarilla creada por Matt Groening había debutado en la pequeña pantalla un par de años antes a través de pequeños cortos insertados en programas contenedores que se revelaron como exitosos, pero no fue hasta esta fecha cuando FOX, viendo el éxito de sus primeras apariciones, firmaría un acuerdo para que tuvieran su propia serie en exclusiva, que a la postre se convertiría en el programa más longevo de la televisión.
Homer, Marge, Lisa, Bart y Maggie galopan en la actualidad su trigésima temporada, un tiempo en el que han conseguido que al menos dos generaciones se hayan criado siendo capaces de entenderse recordando “ese capítulo en el que Homer hacía tal cosa” o mirando a los delfines con cierta desconfianza tras ver ese capítulo especial de Halloween.
Sin embargo, al igual que el cumpleaños de Los Simpson puede hacer que muchos nos sintamos mayores, este también llega en el que quizá sea el peor momento que ha pasado la serie en toda su historia. Desde hace varios años se viene comentando entre los seguidores que la calidad de los episodios tiende a menos. Y aquello no es solo una impresión. Como ya hemos comentado alguna vez en Hipertextual, la nota media que los usuarios de páginas como IMDB dan a los capítulos de Los Simpson ha caído en picado prácticamente desde mediados de los años noventa.





