Tomado del País.- El lunes 24 de agosto lleva camino de hacerse un hueco entre los peores días para las Bolsas de todo el mundo en los últimos años.
Esto no es cualquier cosa en unos mercados que desde agosto de 2007, cuando estalló la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos, registran bastantes jornadas dignas de enmarcar en los libros de historia por aciagas para los inversores.
Al cierre, el Ibex se dejó un 5,01%, su mayor caída desde el verano del rescate a España, el de 2012. Los valores más afectados fueron Arcelor (-9,2%), Repsol (-8,03%) y Santander (-6,68%).
Wall Street ha arrancado la sesión bajo una intensa presión. El Dow Jones, el índice de referencia del parqué neoyorquino, perdió de golpe cerca de 1.100 puntos o más de un 6% en el momento de sonar la campana. Es la caída más brusca en el inicio de la jornada bursátil desde septiembre de 2008. El castigo en el Nasdaq fue mayor, del 8,5%, informa Sandro Pozzi. Media hora después las pérdidas se moderaron y quedaron en la mitad. El cierre de Europa ayudó a calmar aún más los ánimos y se limitó de nuevo al 1,5%.
La semana ha comenzado teñida de rojo por la preocupación sobre la marcha de la economía china —que las últimas medidas del régimen no han servido para allanar— y como reacción a los descensos del viernes pasado en las principales plazas europeas y estadounidenses. Y como si de un círculo se tratara, los desplomes de los mercados asiáticos se han contagiado a Europa.




