HIPERTEXTUAL
Uber contrató unos 100 ingenieros especializados en finanzas antes de verano y ahora sondea a sus propios conductores sobre si estarían dispuestos a pedir un préstamo a la compañía. Un nuevo jugador en el baile de las finanzas llega para poner las cosas algo más complicadas.
Decía Bill Gates hace ya más de 20 años que “la banca es necesaria, pero los bancos no”. Al fundador de Microsoft no le faltaba ni un ápice de razón. Quizá le falló la precisión con los años, pero lo cierto es que la banca es –actualmente y en contra de todas sus previsiones la siguiente en la lista de industrias por vivir un cambio. Lejos quedaron aquellos años de las agencias de viajes o las relaciones sociales.
Si bien es cierto que, hasta el momento, la hegemonía permanece en manos de las grandes enseñas bancarias, la llegada de nuevos protagonistas ha removido las aguas. Esas pequeñas entidades, fondeadas por inversores que bien apuestan por movilidad y más tarde en servicios, llegaron para quedarse con un nuevo modelo de negocio basado en las facilidades y, por supuesto, en la tecnología.







