(Agencia EFE).-Estambul, 2 jun (EFE).- Los combates entre el ejército turco y las milicias kurdas del YPG (Unidades de Protección Popular) se intensificaron este jueves en el norte de Siria, controlado por Turquía desde 2018, al tiempo que Ankara se prepara para una nueva intervención a gran escala para la que reclama respaldo de la OTAN.
Tras recibir fuego de acoso del YPG, las fuerzas turcas respondieron, causando 11 bajas al enemigo, señala un tuit del Ministerio de Defensa turco, que muestra imágenes de disparos desde tanques y de soldados con armas automáticas.
La aparente intensificación de los combates en esta zona, donde siempre ha habido ocasionales tiroteos desde que Turquía tomó el control en octubre de 2018, expulsando a las YPG, va parejo con las advertencias del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de que quiere ampliar las zonas bajo dominio turco en Siria.
Aquella operación, que terminó tras una semana de combates mediante un acuerdo con Rusia, aliada con el régimen de Damasco, le dio a Turquía el control sobre una franja fronteriza de 150 kilómetros de largo por algo menos de 30 de ancho en el norte de Siria, incluidas las ciudades de Tel Abiad y Ras al Ain.
Pero no cumplió el objetivo de conectar esta franja con los territorios conquistados en la primera intervención turca en Siria, lanzada en agosto de 2016, que puso fin al dominio de las milicias yihadistas Estado Islámico (EI) al oeste del río Éufrates.
HACIA ALEPO
Aunque en los últimos días, Erdogan ha señalado que la meta general es controlar una franja a lo largo de toda la frontera turcosiria para evitar ataques, ahora precisa que el objetivo de la próxima intervención serían dos zonas al norte y noreste de Alepo, Manbech y Tel Rifaat.









