
El reinado impuesta a fuerza de triunfos, voracidad competitiva y títulos parece no tener fin para el serbio Novak Djokovic.
El N°1 del mundo logró ayer su trigésimo título de la categoría Masters 1000 al derrotar en la final de Toronto al japonés Kei Nishikori por 6-3 y 7-5, en sólo una hora y 22 minutos de juego.
Con esta nueva victoria, Nole, que encadena 108 semanas seguidas en lo más alto del ranking de la ATP, obtuvo el título número 66 de su carrera profesional y el séptimo de esta temporada. Antes había vencido en el Abierto de Australia, Roland Garros y los Masters 1000 de Indian Wells, Miami y Madrid, especialidad en la que le sacó dos títulos de ventaja al español Rafael Nadal. A comienzos de año se había coronado en el ATP 250 de Doha.
Fue un regreso perfecto al circuito, porque Djokovic no jugaba desde Wimbledon, torneo en el que cayó de forma sorpresiva en la tercera rueda frente al estadounidense Sam Querrey.
El próximo gran objetivo de Djokovic serán los Juegos Olímpicos de Río. El torneo en suelo brasileño se llevará a cabo del 6 al 14 próximos y el serbio es uno de los máximos favoritos a subir a lo más alto del podio.
La medalla dorada se convirtió en el único premio grande que le falta a Nole para enriquecer, a los 29 años, una carrera fantástica.
“Va a ser un gran honor y un placer ser parte de un evento deportivo tan renombrado y reconocido. Los Juegos Olímpicos son realmente especiales. Voy a dar mi mejor esfuerzo para luchar por una medalla”, destacó Djokovic, bronce en Pekín 2008 y cuarto en Londres 2012, torneo en el que fue derrotado en el partido por el tercer peldaño del podio por Juan Martín del Potro.
Fue el cuarto título para el balcánico en la Rogers Cup, después de las conquistas de 2012 también en Toronto, y de 2011 y 2007 en Montreal, la sede anterior. Datos de La Nacion utilizados




