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Washington. Ante la profunda transformación que vive la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), donde Elon Musk tiene en sus manos la tarea de recortar su presupuesto, y Marco Rubio intenta gestionar la crisis diplomática que está provocando la decisión de Trump, se plantea una interrogante: ¿Hay alguna potencia que pudiera cubrir el hueco?
El Brookings Institute formulaba la pregunta el pasado 16 de marzo. Dos semanas después llega la respuesta de manera oficial.
China está trabajando para explotar el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional en África, según dijo el jueves el jefe de las fuerzas estadounidenses en ese continente.
El general Michael Langley, que dirige el Mando de Estados Unidos en África, declaró a legisladores que China está intentando sacar provecho de la reducción de las capacidades de la USAID en el Departamento de Estado.
«Hay una serie de programas que observamos que el Partido Comunista Chino está tratando de replicar», agregó Langley (Reuters).
La USAID no solo es un pulmón del soft power estadounidense, también un dique de contención en el tema de seguridad nacional.
«El intento de la Administración Trump de cerrar USAID y detener la ayuda exterior perjudica directamente la seguridad nacional de Estados Unidos, al interrumpir inversiones cruciales en resiliencia, adaptación, prevención de conflictos y consolidación de la paz», publicó en febrero el Council on Strategic Risks.
En 2021, 79 altos funcionarios de seguridad nacional, entre ellos ocho generales y almirantes retirados de cuatro estrellas, un exdirector de Inteligencia Nacional y un exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), firmaron el informe «Desafío Aceptado» , que argumentaba que las inversiones de USAID en resiliencia y adaptación eran cruciales para prevenir la inestabilidad y los conflictos, y para mantener la ventaja competitiva de Estados Unidos frente a China.
Es evidente que China podría tomar el control del timón que Donald Trump ha abandonado desde su regreso a la Casa Blanca.
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