Publicado por Leonardo Rafael Martínez
MANAGUA, Nicaragua (AP).- El gobierno de Nicaragua concedió asilo político al ex presidente de El Salvador, Mauricio Funes, por considerar que estaba en peligro su vida y su integridad física.
El asilo incluye a su pareja, Ada Mitchell Guzmán, y a sus tres hijos por considerarles en peligro “por luchar en pro de la democracia, la paz, la justicia y los derechos humanos” y por su filiación política en El Salvador.
Funes informó que decidió pedir asilo “después de constatar la persecución política que se inicia en mi contra”. En la gaceta oficial nicaragüense se señala como fecha de la solicitud el 1 de septiembre, justo cuando la Corte Suprema salvadoreña ordenó publicitar la lista de viajes que hizo Funes durante su mandato con fondos públicos.
Mauricio Funes, que llegó al poder postulado por el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), enfrenta en su país un juicio por enriquecimiento ilícito. La Fiscalía también mantiene abierta una investigación relacionada con delitos de corrupción durante su gobierno, de 2009 a 2014.
El ex mandatario, sin embargo, negó que su solicitud sea una manera de evadir la justicia. “El asilo sólo busca garantizar protección frente a la persecución”, explicó en su Twitter. “No he renunciado a enfrentar el proceso judicial ni a probar mi inocencia”.
El FMLN se mantiene en el poder en El Salvador y es un partido de izquierdas procedente de la antigua guerrilla salvadoreña, es decir de orígenes similares al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) del presidente nicaragüense Daniel Ortega.
De hecho, aparentemente Ortega, un ex guerrillero, tendría más afinidad política con su actual homólogo salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, quien también luchó en la guerra interna antes de llegar al gobierno por la vía electoral.
En la actualidad Ortega es cuestionado por movimientos que algunos interpretan como un intento de eliminar a sus opositores políticos.
Funes, periodista de profesión, fue cuestionado durante su mandato debido a que aparentemente facilitó una tregua con las pandillas -causantes de la enorme violencia que sufre El Salvador. Su gobierno siempre negó que avalara el diálogo con las pandillas o maras pero diversos funcionarios lo confirmaron y las autoridades de hecho permitieron que un grupo de mediadores se encontrara con pandilleros dentro y fuera de las prisiones.
Ahora, sin embargo, Funes está en la mira por presuntos delitos de corrupción. En agosto, la fiscalía salvadoreña allanó varias viviendas y negocios para buscar evidencias relacionadas con “delitos de peculado, negociaciones ilícitas, malversación, enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias” durante su ejecutivo.
Al margen, el ex presidente está siendo procesado en un tribunal de San Salvador por un presunto delito de enriquecimiento ilícito y, según las investigaciones de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, el exmandatario y su familia deberán justificar el origen de 728.329,74 dólares. La demanda incluye a la ex primera dama y actual secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, y a uno de sus hijos, Diego Roberto Funes Cañas.





