Burundanga: una droga altamente tóxica

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Publicado por Yasmel Bueno

MADRID (El País).- La Burundanga no se trata de un nuevo ritmo de baile, ni de una nueva bebida a base de café; sino una droga altamente tóxica, proveniente de plantas de la familia de las solanáceas, principalmente del Cacao Sabanero, la Datura y la Mandrágora.

Científicamente se la conoce como Escopolamina, aunque es con el nombre de Burundanga que toma reconocimiento mediático. Este pseudónimo se debe a un término popular utilizado por las brujas en ritos precolombinos a la hora de nombrar un brebaje con fines no muy curativos.

Otro término con el que se la conoce es Hioscina, proveniente de la literatura científica, y hace referencia a “a hierba loca”, tambié considerada como la droga que “mata la voluntad”, esta sustancia es incolora, inodora e insípida.

Su administración puede hacer vía oral, inhalatoria o cutánea y tarda entre dos y cinco minutos en hacer efecto en la persona, reduciendo prácticamente a cero su voluntad, con el plus de la pérdida de la memoria una vez que sus efectos desaparecen. La duración de éstos, van de una a dos horas, depende la cantidad ingerida.

La Burundanga es conocida en las calles de Venezuela, Colombia, Brasil y ahora en España. y se dice que una de cada cinco personas envenenadas en Bogotá lo fue con burundanga y hay tres asaltos diarios con esta droga en Colombia.

El Departamento de Estado de Estado Unidos la califica como uno de los narcóticos ‘más peligrosos’ y calcula que anualmente se dan unos 50.000 asaltos con este polvo, fácil de conseguir y barato de fabricar, que sumerge a la víctima en la pasividad y la complacencia.

La droga se extrae de una planta conocida como Datura Estramonio, de aspecto ornamental y muy sencilla de encontrar en España y América Latina. De las ramas florece una flor blanca y acampanada y unas semillas compuestas de dos alcaloides, la hiosciamina y la escopolamina.

La escopolamina es un relajante extremo cuyo principio activo, mezclado con diferentes químicos, da lugar a la burundanga, que no es una droga real, sino el nombre que recibe al polvo que surge de mezclar varios narcóticos entre los que está la escopolamina.

Conocida como “droga zombi”, porque bajo sus efectos deja sin voluntad a la persona, son muchos los testimonios de víctimas que han relatado al día siguiente como fueron desvalijados o sufrieron brutales abusos sexuales sin acordarse de nada. La última imagen que recuerdan es la de un trago más en un bar rodeados de gente divertida. O un viaje en taxi en el que repentinamente el conductor agitó una mopa junto al cliente.

El polvo no tiene sabor, ni color, ni olor y la utilización delictiva típica consiste en administrar burundanga disolviéndose en bebidas (té, café, alcohol), alimentos o mezclado con tabaco, ya que a vía gástrica o por la inhalación de humos es como más rápidamente se da la absorción.

Un estudio acaba de describir el primer caso de intoxicación confirmada conburundanga en España. Sucedió en Palma de Mallorca en la primavera de este año. Una mujer de 36 años acudió a urgencias del Hospital Universitario de Son Espases. Estaba “obnubilada y confusa, con discurso incoherente, pupilas midriáticas [muy dilatadas], visión borrosa e inestabilidad de la marcha”.

Un primer análisis de orina no detectó ni rastro de las sustancias más habituales en estos casos: cannabis, benzodiacepinas, anfetaminas, éxtasis, cocaína y opiáceos, y tampoco se detectó etanol (alcohol) en suero. Entonces, la amiga que acompañaba a la paciente dijo que sospechaba que el exmarido de la afectada, con quien estaba en trámite de divorcio, le había echado “algún fármaco en la bebida”. La propia paciente, al recobrar la consciencia, confirmó esa sospecha.

Fue el comienzo de un caso totalmente nuevo para el personal de la Unidad de Toxicología del Hospital balear. Los responsables iniciaron el protocolo de actuación en casos de sumisión química, el uso de drogas o fármacos para robos o agresiones sexuales, y emitieron un parte judicial.

En los análisis de la orina de la paciente no había rastro de drogas incluidas en el protocolo de sumisión química como atropina, hiosciamina, GHB [éxtasis líquido], ketamina, metoxetamina, alpha-PVP,metilona, mefedrona, MDPV y para-metoxi-metanfetamina. Pero las pruebas, conocidas como cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas, sí dieron positivo para escopolamina. A la paciente se le ofreció la posibilidad de realizar un análisis de pelo para conocer una posible administración repetida, pero lo rechazó.

“No tenemos constancia de ningún otro caso como este en la literatura científica”, explica a Materia Bernardino Barceló, jefe de la Unidad de toxicología de Son Espases. La detección ha sido en parte posible gracias a la técnica especial de espectrometría, que es “cara, requiere profesionales formados” y no está disponible “en la práctica totalidad de hospitales de España”, explica. La cromatografía de gases y la espectrometría de masas son técnicas que constituyen una herramienta potente para separar, identificar y cuantificar los componentes volátiles y semivolátiles de mezclas complejas.

Dos días después de que le dieran el alta, la paciente volvió a un chequeo al hospital e informó que su ex-marido había reconocido a la Policía haberle suministrado escopolamina a escondidas que había comprado por Internet, según la descripción de este primer caso, publicada en la revista especializada Medicina Clínica. “Es este caso”, explica Barceló, “no se trataba de una agresión sexual sino solo de provocar daño a la expareja”.

Aunque en Europa y EE UU se conocen “muchos casos confirmados”, este es el primero en el que se demuestra clínicamente el uso de esta sustancia para realizar una sumisión química en España, resalta Barceló.

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