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Santiago de Compostela (España), 29 ago (EFE).- “Se respiraba una atmósfera del fin del mundo”. El francés Laurent estaba haciendo el Camino de Santiago cuando lo envolvieron el humo y un sol anaranjado, pero decidió seguir hasta su meta, como muchos otros peregrinos a quienes no ha detenido la ola de incendios forestales que se desató este agosto en el noroeste español.
Comenzó el Camino de Santiago en París el pasado febrero y lo ha ido haciendo en varias fases, la última este verano, cuando salió de Santander dispuesto a conseguir su compostela, el documento que certifica que el recorrido ha sido completado.
Después de llegar a Gijón por la ruta del norte, que bordea el mar Cantábrico, Laurent decidió cambiar al camino primitivo y tomó el enlace entre las dos variantes, donde se encontró con el humo que el viento había arrastrado desde los incendios de León y el sur de Asturias.
“A las ocho de la tarde ya parecía casi de noche. Era una atmósfera muy densa, y el sol, que se podía ver, estaba naranja. Se respiraba una atmósfera del fin del mundo”, cuenta a EFE recién llegado a la plaza del Obradoiro, en Santiago, una semana y media después.
A este católico le pareció “muy simbólico” cruzarse con esa atmósfera al cambiar de una ruta a otra, y continuó caminando.
Este itinerario de peregrinación rumbo a la tumba del apóstol Santiago fue seguido en la temporada de 2024 por casi medio millón de personas, más de la mitad procedentes del extranjero.
También llegaron a destino otros peregrinos a quienes los fuegos obligaron a alterar sus planes, como a la italiana Ilaria, que se encontraba en un albergue de Rabanal del Camino (León) cuando le informaron: “Hoy no se puede caminar, el fuego nos rodea”.
Ese tramo del camino francés, entre Astorga y Ponferrada, estuvo cuatro días cerrado. Ilaria y otros peregrinos no quisieron rendirse y compartieron un taxi hasta Ponferrada para continuar a Santiago desde allí, aunque la amenaza de los incendios los acompañó.
“Había humo y el cielo estaba cubierto de gris, el sol muy rojo. Olías el humo mientras caminabas y del cielo caía ceniza”, relata la italiana, que pensó en cambiar a la variante inglesa o portuguesa, pero siguió por el francés porque se sintió “segura” con la información de los albergues y Protección Civil.
Una situación parecida se encontró Juan, un joven de Cuenca, nada más llegar a Tui, desde donde comenzó el Camino Portugués.
“Durante los 7 primeros kilómetros olía muchísimo a humo”, relata este peregrino, que admite que le costó “bastante” avanzar y se llegó a plantear parar un tiempo o hacer un rodeo en su ruta, aunque no llegó a ser necesario.
El Camino Portugués estuvo afectado la semana pasada por el incendio de Oia (Pontevedra), donde un camping tuvo que ser desalojado por precaución.
Los portugueses Nelson y Vera, que hicieron la variante lusa por la costa desde Oporto, pasaron por allí hace dos días.
“Estaba todo quemado, pero tranquilo. El incendio ya estaba extinguido, aunque había zonas donde todavía salía humo”, recuerda Vera.
Los que pasaron por la comarca leonesa del Bierzo a principios de la semana pasada también se encontraron con los vestigios del fuego. “Había una zona muy devastada, toda quemada. Se veía movimiento de personal contra incendios”, explica el toledano Julián, cuyo grupo fue todo el camino con “precaución” pero no tuvo que cambiar la ruta.
Todos estos peregrinos llegaron a Santiago, pero otros sí que cambiaron sus planes por el fuego.
“Ha provocado bastantes cancelaciones, que incluso a veces no tenían mucho sentido porque se ha creado mucha alarma”, asegura a EFE el presidente de la Asociación Gallega de Albergues Privados (Agalber), Miguel Ángel Rodríguez, que explica que ha habido hasta cancelaciones para septiembre.
La suspensión del tren entre Madrid y Galicia también impactó, pese a que algunos peregrinos buscaron medios alternativos, según Rodríguez, que critica la falta de agilidad de las autoridades para informar a los peregrinos de que los caminos seguían abiertos.
“La segunda quincena de agosto ya no era especialmente buena para el camino en general. Y con los incendios, fue una temporada más baja de lo normal”, lamenta.
En caso de duda sobre si hay problemas por el fuego, él aconseja a los peregrinos llamar a los albergues.
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