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El Departamento de Estado de Estados Unidos (EE. UU.) informó que el secretario de Estado, Marco Rubio, resolvió imponer, rechazar y cancelar los visados de entrada a varios integrantes de la Organización para la Liberación de Palestina y la Autoridad Palestina, incluido el presidente Mahmud Abbas, antes de la sesión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York el próximo septiembre.
Estas restricciones significan que es probable que Abbas no pueda viajar a Nueva York para dar su discurso anual, como es habitual. Esta acción es parte de una serie de sanciones estadounidenses cada vez más estrictas implementadas en julio pasado contra funcionarios palestinos, en un momento en que otras potencias occidentales buscan reconocer al Estado palestino.
Según un comunicado del Departamento de Estado de EE. UU., estas restricciones no abarcan a la misión de la Autoridad Palestina ante las Naciones Unidas, y el departamento no aportó más detalles.
En contraste, la presidencia palestina manifestó su profunda consternación y sorpresa por la decisión estadounidense, al recalcar que contraviene el derecho internacional y el Acuerdo de Sede, además de considerar que el Estado de Palestina es miembro observador de las Naciones Unidas.
En ese contexto, se solicitó a la administración del Gobierno norteamericano que reconsidere y retire su decisión, como parte del cumplimiento del derecho internacional, las resoluciones de legitimidad internacional y todas sus obligaciones para lograr la paz.
Por su parte, el equipo del Ministerio de Asuntos Exteriores palestino expresó su “profundo asombro” ante la decisión estadounidense, considerándola una “flagrante transgresión del Acuerdo de Sede de la ONU de 1947”, que garantiza la libre entrada a los jefes de delegaciones y miembros de los Estados para participar en las reuniones de la ONU.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores palestino instaron al secretario general de la ONU, António Guterres, al Consejo de Seguridad de la ONU y a todos los Estados miembros a asumir sus responsabilidades, intervenir urgentemente para detener la aplicación de esta decisión y a trabajar en la búsqueda de soluciones diplomáticas y legales que garanticen la participación de la delegación palestina en las próximas reuniones de la ONU.
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