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Santo Domingo.- El 1 de noviembre se conmemora un aniversario más del deceso de Micky Bretón, figura clave y narrador fundamental de la pantalla chica dominicana, cuya obra impactó a toda una generación e innovó la manera de producir televisión en el país.
Bretón inició su trayectoria a mediados de los años 70 en el ámbito infantil, con el programa “La Casa de Pequita”, donde fungió como presentador junto a Anita Ontiveros e interpretó personajes como Trigolitos.
Desde sus inicios, demostró una aptitud notable para conectar con el público y relatar cuentos con sensibilidad y buen humor.
A fines de 1979, Bretón se desempeñó como editor en el recién inaugurado Canal 2, Teleantillas, y al año siguiente se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de Televisión en la Universidad Complutense.
Mientras estuvo en España, colaboró con Televisión Española como realizador de videos, una vivencia que amplió su perspectiva sobre la creación televisiva.
Al regresar a República Dominicana en 1995, asumió la jefatura del programa “Nuria en el 9”, espacio donde había comenzado su andadura años antes en la tele infantil. Posteriormente, escribió y dirigió “Al filo de la vida”, un formato donde las narrativas dramatizadas y los relatos de índole social lo catapultaron a la prominencia, afianzando su nombre como un ideador distinto y comprometido con la realidad nacional.
Entre 2004 y 2009, Bretón ideó y supervisó “Relatos de Micky Bretón”, una serie que conjugaba drama, comentario social y realismo urbano, erigiéndose como un estándar de excelencia en la televisión dominicana.
Previamente, también había participado como productor de programas como “Nadie es perfecto” y “Noche de luz”, exhibiendo su adaptabilidad y talento en diversos géneros.
El 1 de noviembre de 2009, la televisión y la cultura quisqueyana sufrieron la pérdida de uno de sus grandes contadores de historias, cuando Bretón fue asesinado en un motel. Su muerte no solo representó un golpe duro para su entorno familiar y profesional, sino también para el medio televisivo del país, que se quedó sin uno de sus visionarios más atrevidos.
A más de una década de su partida, el legado de Micky Bretón se mantiene vivo. Sus producciones siguen sirviendo de inspiración a nuevos creadores y guionistas, recordándonos que la televisión puede ser un instrumento para la reflexión, la crítica y la transformación social, trascendiendo la mera diversión.














