“Los sistemas del Centro de mando estratégico estadounidense (US Stratcom) detectaron lo que, según nosotros, es un lanzamiento fallido de misil norcoreano” a las 03H33 GMT del sábado, se indica en un comunicado.
El misil lanzado desde Corea del Norte “no representa una amenaza para América del Norte”, según la misma fuente, que lo identificó como un misil balístico de alcance intermedio Musudan, que ya ha sido probado siete veces por Pyongyang.
El misil Musudan tiene teóricamente un alcance de entre 2.500 y 4.000 kilómetros, por lo que podría alcanzar Corea del Sur o Japón, y también la base estadounidense de la isla de Guam, en el Pacífico norte.
-‘Provocación’-

El portavoz del Pentágono, Gary Ross, condenó lo que consideró una clara violación de las resoluciones de la ONU e instó a Pyongyang a abstenerse de realizar cualquier otra acción que pueda aumentar la ya elevada tensión en la península de Corea.
El presidente estadounidense, Barack Obama, “comprenderá el precio a pagar antes de que deje la Casa Blanca” a principios de 2017, amenazó incluso un portavoz ministerial.
Por su lado, el ministerio de Defensa de Seúl confirmó el disparo fallido, realizado desde la zona de Kusong, en el noroeste de Corea del Norte.
Después de cinco lanzamientos fallidos, Corea del Norte lanzó un Musudan en junio que voló 400 kilómetros hasta caer en el mar de Japón.
Este lanzamiento fue elogiado por el líder norcoreano Kim Jong-Un, que lo calificó de éxito completo y prueba de la capacidad de Corea del Norte para atacar bases estadounidenses en el “escenario de operaciones del Pacífico”.
Los analistas militares estadounidenses creen que un ensayo exitoso del Musudan ayudaría a Corea del Norte a desarrollar un misil balístico intercontinental capaz de alcanzar el territorio continental de Estados Unidos hacia 2020.
– Sistema antimisiles –
Este lanzamiento del Musudan es el primero que efectúa Corea del Norte desde que Seúl y Washington acordaran en julio pasado desplegar un sofisticado sistema antimisiles en Corea del Sur para proteger al país de la amenaza nuclear norcoreana.
Pyongyang replicó entonces amenazando con llevar a cabo “acciones de represalia” contra este nuevo sistema antimisiles, condenado asimismo por China, principal aliado de Corea del Norte, que considera que tiene como objetivo expandir la fuerza militar de Estados Unidos en la región.





