Dentro del panorama doméstico, la inflación anualizada llegó al 4.23% en octubre de 2025, permaneciendo dentro de la banda objetivo de 4.0% ± 1.0% desde 2023.
El Banco Central, en su reunión de noviembre de 2025, resolvió no modificar su tipo de interés de referencia (TPM), manteniéndola en 5.25% anual.
De igual forma, el interés para la facilidad permanente de inyección de liquidez (Repos a 1 día) se conserva en 5.75% anual, mientras que la tasa para depósitos con rendimiento (Overnight) sigue en 4.50% anual.
Para adoptar esta determinación se consideraron los niveles de incertidumbre global y las presiones inflacionarias recientes, ligadas primordialmente al efecto de shocks externos y del fenómeno climático Melissa en los precios de alimentos.
Además, se valoró que el mecanismo de transmisión de la política monetaria seguirá activo y que la liquidez permanecerá abundante, lo cual continuará favoreciendo condiciones financieras positivas.
En lo referente al escenario foráneo, las expectativas para Estados Unidos (EE. UU.) se mantienen moderadas, con un crecimiento proyectado del 2.0% en 2025, según Consensus Forecasts. Entretanto, la inflación interanual se sitúa en 3.0%, sobrepasando la meta del 2.0% de la Reserva Federal (Fed).
Por otro lado, el mercado laboral sigue mostrando signos de desaceleración, con un alza en la desocupación al 4.4% en septiembre. Considerando su doble mandato, la Fed ha rebajado su interés director en 50 puntos base (pbs) desde septiembre del año en curso.
En la Zona Euro, la actividad económica crecería un 1.3% en 2025, impactada por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre comercial. Por su parte, la inflación anualizada fue del 2.1% en octubre de 2025, próxima al objetivo del 2.0% del Banco Central Europeo. En este contexto, tras una reducción acumulada de 100 puntos base en el año, no se anticipan más bajas de tasas para el resto de 2025.
En Latinoamérica, se estima un crecimiento promedio del 2.2% para 2025. Dado que las condiciones financieras externas se han flexibilizado, la mayoría de los bancos centrales de la región han disminuido sus tipos directores durante el año para apoyar la demanda interna.
En cuanto a las materias primas, el valor del barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) se mantuvo estable cerca de US$59 al cierre de noviembre, debido a una menor demanda mundial y un aumento en la producción. En contraste, el valor del oro toca máximos históricos, alrededor de US$4,200 por onza troy, al ser usado como activo de refugio en un contexto turbulento y volátil.
La variación de los precios de estos recursos naturales representa una mejora en los términos de intercambio para la República Dominicana, lo cual beneficiaría la cuenta corriente de la balanza de pagos.
En el ámbito nacional, la inflación anualizada alcanzó el 4.23% en octubre de 2025, manteniéndose en el rango meta de 4.0% ± 1.0% desde 2023. Sin embargo, los precios del rubro de alimentos están padeciendo choques externos y los efectos de la tormenta Melissa y fuertes lluvias que afectaron la producción y comercialización de productos agrícolas.
A su vez, la inflación subyacente, que excluye los componentes más fluctuantes de la canasta, se situó en 4.67% interanual. El sistema de proyecciones del BCRD indica que, si bien la inflación doméstica subiría temporalmente por los eventos climáticos, se mantendría dentro del rango meta de 4.0% ± 1.0% en el horizonte de política monetaria. Asimismo, las expectativas inflacionarias siguen ancladas al centro del objetivo.
Por otra parte, el indicador mensual de actividad económica (IMAE) mostró un avance acumulado del 2.0% en los primeros diez meses de 2025, mermado en octubre por el impacto negativo de la tormenta Melissa en las operaciones productivas y comerciales.
En un escenario de baja presión inflacionaria, el BCRD ha recortado la TPM en 50 pbs de forma acumulada desde septiembre, con el propósito de fomentar condiciones monetarias que impulsen la demanda interna.
Además, el BCRD ha seguido aplicando el programa de suministro de liquidez por RD$81 mil millones aprobado por la Junta Monetaria en junio, con desembolsos que suman hasta la fecha unos RD$73 mil millones.
También se implementaron medidas prudenciales para resguardar la solidez del sistema financiero, el cual exhibe altos niveles de capitalización, liquidez y solvencia.
A medida que el mecanismo de transmisión de la política monetaria opera, se ha observado un descenso notable en los últimos meses de la tasa interbancaria, pasando de un pico del 12.6% en junio al 7.0% en noviembre de este año.
Igualmente, a lo largo del último año, la tasa de captación promedio ponderada de la banca múltiple ha declinado de 10.2% a 6.0% anual en noviembre de 2025 (420 pb); mientras que la tasa de colocación promedio ponderada ha bajado de 16.1% a 13.6% anual (245 pb) en el mismo periodo.
En cuanto al crédito privado en moneda local, este muestra una expansión interanual cercana al 8% al finalizar noviembre, impulsado por los créditos a la construcción, compra de vivienda, comercio y hoteles y restaurantes.
Se anticipa que el crédito al sector privado en moneda nacional acelere su ritmo de crecimiento a un rango entre 9% y 11% interanual al concluir el año. Además, los agregados monetarios se han reactivado, creciendo a tasas superiores a la expansión del PIB nominal.
Adicionalmente, la inversión pública ha tomado mayor impulso en meses recientes, acorde con el presupuesto modificado del Estado para 2025. De esta manera, se espera que la sincronización de las políticas monetaria y fiscal coadyuve a la reactivación de la economía dominicana, que cerraría el año en torno al 2.0 – 2.5% de crecimiento. Para 2026, la actividad económica recobraría gradualmente su ritmo potencial, con una expansión prevista entre el 4.0% y el 4.5%.
Respecto al sector exterior, se prevé que la economía dominicana generará divisas por unos US$46,000 millones durante 2025, respaldada por el buen desempeño esperado de las exportaciones totales (US$14,900 millones), ingresos por turismo (US$11,200 millones) y remesas (US$11,700 millones).
En este sentido, se estima un saldo negativo en la cuenta corriente del 2.5% del PIB para 2025, el cual sería cubierto ampliamente por la inversión foránea directa, calculada en más de US$4,800 millones. En este contexto, la paridad cambiaria mantiene una estabilidad relativa y las reservas internacionales rondan los US$14,500 millones, equivalentes a cerca del 11.3% del PIB y 5.4 meses de importaciones, superando los indicadores sugeridos por el FMI.
Es importante subrayar que la economía dominicana posee cimientos sólidos y un sector productivo adaptable, lo cual se refleja en una mejor percepción del riesgo país en comparación con el promedio de América Latina y otras economías emergentes.
En este entorno internacional complejo, el Banco Central de la República Dominicana continuará vigilando la evolución económica y evaluando las oportunidades para seguir aplicando con oportunidad las medidas que favorezcan el impulso de la actividad económica, reafirmando su compromiso de mantener la inflación dentro de su meta.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.















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