Salud

¿De qué manera funciona el nuevo fármaco para evitar el VIH?

8978789091.png
Con tan solo dos pinchazos al año, lenacapavir ayuda a eludir la adquisición del VIH en sujetos vulnerables.

Con tan solo dos pinchazos al año, lenacapavir ayuda a eludir la adquisición del VIH en sujetos vulnerables. Gracias a su vía de administración y a lo muy efectivo que es, este remedio ha marcado un avance significativo en la batalla contra el virus.

Lenacapavir es una sustancia medicinal que opera de forma diferente a las otras preparaciones autorizadas. Este compuesto inhibe la cápside viral.

En un principio, se empleó para atender a individuos con VIH que hubieran generado resistencia a otros antirretrovirales. No obstante, hace pocos meses, la Agencia Europea de Medicamentos y la FDA dieron luz verde a la aplicación profiláctica de este agente terapéutico.

“Aunque todavía no contamos con una vacuna contra el VIH, lenacapavir se presenta como una alternativa excelente”, afirma el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, máximo responsable de la OMS.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) menoscaba progresivamente el sistema inmunitario, responsable de resguardar el cuerpo contra virus, bacterias, hongos y otros agentes generadores de padecimientos.

El VIH es un retrovirus, una clase de virus que guarda su información genética como ARN, mientras que la mayoría de los seres vivos emplean ADN para similar propósito. Cuando el VIH penetra en una célula humana, una enzima llamada transcriptasa inversa fabrica una réplica en ADN del ARN viral.

El ADN elaborado de esta manera se incorpora al ADN de la célula invadida. Este procedimiento es inverso al que usan las células humanas, las cuales producen una copia de ARN partiendo del ADN. Los retrovirus deben su nombre a este proceso invertido.

Los virus carecen de capacidad de multiplicarse por sí mismos. Precisan invadir células para lograrlo.

Al ingresar al cuerpo humano, el VIH se dirige a unas células llamadas linfocitos CD4, un tipo de glóbulo blanco con un rol crucial en la defensa ante las infecciones. El virus invade estos linfocitos CD4 y los utiliza para multiplicarse y esparcirse por todo el organismo.

El daño que el VIH ocasiona a estas células provoca que, con el tiempo, las defensas del cuerpo se vean mermadas.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) constituye la manifestación más grave de la infección generada por el VIH. El sida sobreviene “cuando la infección del VIH ha deteriorado considerablemente el sistema inmunitario, un proceso que puede extenderse por años.

La merma de células CD4 resulta en un sistema inmunológico debilitado, volviendo al cuerpo más susceptible a contraer afecciones o desarrollar dolencias como el cáncer que usualmente son menos probables con un sistema inmunitario sano”, explica la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés). Esta organización subraya que, “conforme la terapia antirretroviral se ha hecho más accesible, menos personas viviendo con VIH desarrollan sida”.

La terapia antirretroviral consiste en “la utilización de una combinación de al menos dos grupos distintos de medicamentos contra el VIH para tratar la infección que produce dicho virus. Dado que cada grupo de fármacos actúa en una fase específica del ciclo de vida del VIH, la terapia antirretroviral resulta muy efectiva para impedir la multiplicación de tal virus”, señalan los expertos de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Lenacapavir es un compuesto que funciona de manera diferente al resto de preparados autorizados. Es un inhibidor de la cápside viral. La cápside es una estructura que protege el ARN del virus y las enzimas virales necesarias para su reproducción, como la transcriptasa inversa.

“Lenacapavir se adhiere a la cápside, causando su inestabilidad e interfiriendo en dos puntos esenciales del ciclo de replicación del virus: el traslado del material genético viral (ARN) al interior de la célula receptora y la formación y maduración de nuevos virus antes de que abandonen la célula infectada.

Al obstaculizar el transporte del ARN viral, el medicamento previene que el VIH se propague en las células receptoras. Incluso si el virus logra evadir esta acción, lenacapavir sigue actuando de forma que impide la creación de viriones maduros, lo cual significa la detención de la expansión viral hacia otras células”, ilustra Sonia de Castro de la Osa, investigadora del Instituto de Química Médica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un escrito compartido en The Conversation.

“Debido a que afecta dos etapas distintas del ciclo viral, es un remedio muy potente, incluso contra cepas del VIH resistentes a otros tratamientos”, acota. La investigadora indica que la modalidad de aplicación de este fármaco supone una ventaja considerable.

“Mientras la mayoría de los medicamentos aprobados contra el VIH exigen una ingesta diaria para ser efectivos, lenacapavir solamente requiere una inyección subcutánea cada 6 meses. Este atributo lo posiciona como el agente antirretroviral de efecto prolongado más eficaz existente”, afirma.

En un inicio, lenacapavir se destinó al tratamiento de individuos con VIH que hubieran desarrollado resistencia a otros antirretrovirales. Sin embargo, hace escasos meses, la Agencia Europea de Medicamentos y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) avalaron su uso preventivo.

Se denomina profilaxis preexposición al tratamiento profiláctico que siguen personas no infectadas por el VIH para evitar la infección. Está indicado para aquellos con un riesgo mayor de contagiarse, como los trabajadores sexuales o quienes tienen una pareja seropositiva. La profilaxis preexposición ya estaba disponible desde 2019 pero demandaba la toma de una píldora diaria.

“Recibir solamente dos inyecciones anuales para prevenir el VIH ofrece beneficios notables frente a las modalidades actuales. Optimiza el cumplimiento, al evitar la rutina diaria de píldoras o las visitas constantes al centro sanitario, algo particularmente útil para jóvenes o personas con dificultades de acceso. Asimismo, disminuye el estigma: al no tener que portar medicación visible, muchos valoran esta opción como más reservada y discreta. Por otra parte, al liberar el fármaco de manera constante, asegura una protección ininterrumpida. Esta combinación de conveniencia, efectividad y discreción puede incrementar la aceptación de la profilaxis preexposición entre quienes hoy en día no la emplean”, expone Pablo Ryan Murúa, especialista en Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Hospital Infanta Leonor y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, en un artículo publicado en The Conversation.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus renovadas pautas, aconseja la aplicación inyectable de lenacapavir dos veces al año como prevención antes de la exposición ante la infección por el VIH.

“Aunque aún no dispongo de una vacuna para el VIH, lenacapavir es una opción muy favorable. Es un antirretroviral de larga duración que, según los estudios, previene la infección en casi la totalidad de los sujetos en riesgo. La difusión de los nuevos lineamientos de la OMS, sumada a la reciente aprobación del tratamiento por parte de la FDA, permite dar un gran salto para expandir el acceso a esta potente herramienta”, comenta el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

TRA Digital

GRATIS
VER