Fuente: Listin diario
Los perros y gatos, a diferencia de las personas, poseen un sentido auditivo mucho más desarrollado, lo que hace que el estallido de un cohete sea una experiencia no solo traumática, sino también dolorosa para ellos.
En República Dominicana, las celebraciones navideñas y de fin de año están comúnmente acompañadas por el resplandor y el ruido producido por la pirotecnia. Para gran parte de la población, los fuegos artificiales son una costumbre indispensable que representa alegría y festejo.
No obstante, detrás del espectáculo de luces se encuentra una realidad dolorosa para las mascotas, quienes perciben estas explosiones no como motivo de celebración, sino como un peligro mortal debido a su aguda sensibilidad auditiva.
El veterinario Moisés Vargas, experto en cría de especies y razas especializadas, alerta sobre los riesgos físicos y psicológicos graves que implica la exposición a la pirotecnia para los animales domésticos.
Como ya se señaló, perros y gatos tienen el oído mucho más sensible que los humanos, lo que convierte el estallido de los cohetes en una vivencia traumática y físicamente dolorosa para ellos.
Según Vargas, el miedo extremo puede desencadenar reacciones instintivas que resultan peligrosas.
“Las mascotas pueden asustarse mucho con los fuegos artificiales, lo que las lleva a huir por puertas o ventanas abiertas”, explicó el especialista.
Estos intentos desesperados por escapar suelen terminar en accidentes automovilísticos, pérdidas irreparables del animal o lesiones graves al intentar cruzar ventanales o saltar muros.
Además del daño auditivo, el estado emocional del animal se ve profundamente afectado. Vargas señala que el ruido puede provocar una “disociación del entorno” en ellos.
Durante este estado de shock, el animal pierde la percepción de quiénes lo rodean e incluso puede dejar de reconocer a sus propios cuidadores.
“Los fuegos artificiales los afectan tanto que llegan a desconectarse de su entorno y pueden incluso atacar a sus dueños”, afirmó el veterinario, destacando que existen numerosos casos donde las mascotas reaccionan agresivamente en defensa propia durante episodios de pánico total.
Frente a esta situación, la prevención es la única medida eficaz. El doctor Vargas recomienda mantener a los animales bajo vigilancia constante cuando haya mayor actividad pirotécnica.
“Lo ideal es tenerlos seguros en habitaciones o jaulas amplias, con las puertas cerradas y bajo supervisión todo el tiempo”, añadió.
También se sugiere utilizar música relajante o “ruido blanco” dentro del espacio donde estén para atenuar los sonidos externos y nunca dejarlos solos en patios o balcones, donde existe mayor riesgo de fuga o accidente.
Incluso los artefactos considerados de “bajo impacto”, como los populares “tirapos” o velas fosforescentes usadas en Año Nuevo, provocan niveles importantes de estrés.
Aunque son ampliamente vendidos, su uso indiscriminado en zonas residenciales densamente pobladas aumenta el sufrimiento animal y eleva el riesgo de incendios menores.
El problema relacionado con la pirotecnia no solo requiere conciencia social, sino también cumplimiento legal estricto. La Procuraduría General de la República (PGR) ha reiterado que la Ley 340-09 para el Control y la Regulación de los Productos Pirotécnicos establece claras limitaciones al respecto.
Esta normativa permite usar explosivos pirotécnicos exclusivamente a empresas registradas y técnicos certificados, con el fin principal de proteger la integridad física de la población y evitar accidentes que cada año ocasionan quemaduras y mutilaciones lamentables.
La PGR advierte que los altos niveles sonoros no solo perjudican a las mascotas sino también constituyen una emergencia sanitaria para grupos vulnerables como niños con Trastornos del Espectro Autista (TEA), personas mayores y quienes padecen problemas cardíacos.
El artículo 8 de dicha ley impone estrictas condiciones para el almacenamiento, transporte y manejo que deben estar bajo supervisión del Ministerio de Interior y Policía.
El mensaje tanto de autoridades como expertos en salud animal es claro: hay que celebrar con responsabilidad. La seguridad y bienestar colectivo —incluyendo a los seres más vulnerables y nuestras mascotas— deben primar sobre una tradición que causa daños irreparables. Cumplir las normas legales y optar por festejos más silenciosos y conscientes es fundamental para asegurar que la Navidad sea realmente un tiempo pacífico para todos los integrantes del hogar, sin importar su especie.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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