Fuente: Listin diario
Importancia cultural y comercial de los charamicos en la temporada navideña dominicana
Durante la época decembrina, estas piezas tienen una presencia notable y un valor cultural significativo, siendo protegidas como parte del folklore dominicano y la decoración comunitaria.
En Navidad, los charamicos típicos suelen adornar las principales avenidas de la capital dominicana, como la Winston Churchill en el Distrito Nacional o la autopista San Isidro en Santo Domingo Este, destacando por sus colores vivos y formas alegres.
Estas figuras decorativas, elaboradas a mano con ramas secas de árboles como el olivo, bejucos y palitos, aportan al ambiente festivo y a la vez representan el sustento para las familias artesanas que confeccionan estas manualidades.
Su origen data de los años 70, cuando se fabricaban con materiales como latas de aceite, hierba pangola o corteza de plátano; sin embargo, debido a su poca durabilidad, se optó por usar los materiales actuales, que ofrecen colores más intensos y atractivos.
Inicialmente, la figura principal era el árbol de pino pintado de blanco, pero con el tiempo se diversificaron las formas hacia cestas, canastas, estrellas, bolas, conos, nacimientos, ángeles y burritos con colores no tradicionales según las preferencias de los clientes.
Para su fabricación, los artesanos comienzan a recolectar materiales desde principios de año con la colaboración de personas del campo; luego proceden a su elaboración para finalmente exhibirlos en las calles principales desde el 1 de octubre hasta el 6 de enero con el permiso otorgado por el ayuntamiento municipal.
Con un papel importante durante diciembre, estos artículos son valorados culturalmente y preservados como parte del folklore y la ornamentación local; además, no suelen ser objeto frecuente de robos, siendo estos casos muy aislados.
A esto se suma la protección que brindan guardias nocturnos encargados de cuidar estas piezas.
Según algunos vendedores de charamicos en la avenida Churchill, este oficio se transmite tradicionalmente dentro de familias a través de generaciones; sin embargo, actualmente son pocos los dominicanos que fabrican estas artesanías.
“Prácticamente ningún dueño de puestos hace charamicos; siempre se busca gente que los arme. La mayoría de charamicos, burritos y casitas son hechos por haitianos. Casi ningún dominicano ha aprendido a hacer eso”, expresó Domingo Sosa, quien lleva más de tres décadas en este negocio.
No obstante, Reynaldo de Jesús tiene una perspectiva diferente: tras 42 años dedicado al oficio espera ceder el negocio a sus hijos el próximo año.
“Estoy planeando dejarle todo a mis dos hijos para que continúen. Yo me retiraré a descansar”, dijo mientras contemplaba el fruto de su trabajo durante tantos años.
Ambos coinciden en que este año las ventas fueron menores debido a una demanda baja entre los clientes; atribuyen esta situación principalmente a las intensas lluvias que retrasaron la colocación de charamicos en las principales vías.
Los precios fluctúan entre RD$500 y RD$2000 según las piezas seleccionadas.
La venta oficial empezó a mediados de octubre este año, fecha más tardía que lo habitual y que generó menores ganancias para algunos comerciantes. Por ello, planean solicitar un permiso que les permita iniciar antes su comercialización.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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