Fuente: Listin diario
La luz trasciende su función visual y se convierte en un elemento arquitectónico esencial, según la interiorista Poonam Khanna
El enfoque funcional, que integra los tres lenguajes para lograr confort y sofisticación, hoy en día se identifica con el diseño de interiores contemporáneo. Apoyándose en tres pilares fundamentales (luz, sombras y texturas), este estilo redefine cómo se vive el espacio, buscando crear atmósferas que generen sensaciones profundas mediante el uso consciente de estos componentes.
Por ello, analizamos cómo cada uno aporta a un renovado ‘lujo sensorial’, con la ayuda de expertos en la materia.
La luz como elemento central
Aunque ya hemos mencionado en varias ocasiones la relevancia de la luz, esta deja de ser únicamente un medio para la visión y se posiciona como un material arquitectónico independiente, afirma Poonam Khanna, fundadora de Unionworks, durante una entrevista con Homes & Gardens. “Veo la luz como un material palpable. Al enfocarme en ella, puedo moldear y realzar cada espacio dentro de mi casa”, comenta.
La especialista también explicó a la revista británica que aspectos como la ubicación de las ventanas, la disposición del mobiliario y los cambios en el color de la luz a lo largo del día alteran el estado emocional del ambiente. Sin embargo, no solo la presencia luminosa es importante; su ausencia controlada también juega un papel crucial. Un ejemplo destacado es el arquitecto Tadao Ando: “Si no valoramos la oscuridad, perdemos de vista los efectos espaciales y los delicados patrones que crea la interacción entre luz y sombra.” Además, Khanna recomendó las siguientes prácticas en el blog ArchDail:
Si consideramos a la luz como el ‘material activo’, entonces la sombra es su contraparte silenciosa, pues define, delimita y estructura los espacios. Los expertos de Dök Mimarlık señalan que esta cualidad se transforma en un recurso arquitectónico discreto: “Las sombras, ya sea cuando son aceptadas directamente o empleadas intuitivamente por los arquitectos para aportar profundidad, están siempre presentes y comunican.” De igual forma, Architects enfatiza que luces y sombras agregan atributos a un ambiente, tales como profundidad y dimensión, brindando textura a cualquier entorno. Su fuerza radica en permitir que lo plano tenga relieve y que lo estático se anime mediante esta relación dinámica y cambiante. Para manejar las sombras eficazmente, la firma aconseja:
En un estudio realizado por Illustrarch, se expone que la textura traduce lo visual al sentido del tacto, estimulando la sensación de presencia física y calidez. Asimismo, Poonam Khanna resalta el impacto de las superficies mediante su textura: “Ya sea la aspereza del mortero, la suavidad del terciopelo o las vetas naturales de la madera, generan percepciones que superan lo visual: activan el tacto, la memoria y el confort emocional”, comenta, invitando a:
De esta manera, el verdadero encanto surge cuando luz, sombra y textura interactúan. Al unir estos tres elementos, como explica el arquitecto Chad Oppenheim, se capturan esos instantes esenciales mediante su sutil combinación.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.










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