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Trump detiene a Maduro

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Puede obtener del petróleo venezolano y justificó la captura de Maduro por considerarlo un líder “ilegítimo”, pero apenas mencionó el narcotráfico, la justificación legal oficial.

Fuente: LaVanguardia

Estados Unidos ejecuta un ataque masivo y advierte que “dirigirá” Venezuela

Durante cuatro meses, Donald Trump había advertido sobre un posible ataque directo en territorio venezolano dentro de su combate contra el “narcoterrorismo”, dejando claro que el objetivo final era un cambio de régimen en ese país. Finalmente, tras una serie de alrededor de treinta bombardeos contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, que dejaron más de cien ejecuciones extrajudiciales, la operación concluyó ayer en la madrugada con un ataque de gran envergadura sobre Caracas y las principales instalaciones militares al norte del país, además de la entrada de las fuerzas élite Delta del ejército, que capturaron en su dormitorio al dictador Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.

Ambos fueron trasladados ayer a Nueva York para enfrentar juicio por “narcoterrorismo”. Trump afirmó que Estados Unidos “gobernará” Venezuela hasta que se produzca una “transición segura” y estará “muy involucrado” en la industria petrolera venezolana, uno de los propósitos fundamentales de la ofensiva. El presidente no ofreció detalles sobre cómo ejercerá ese control ni confirmó si mantendrá tropas estadounidenses en Caracas, aunque señaló que lo hará “si es necesario”.

Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump dedicó buena parte de su discurso a los beneficios que EE.UU. puede obtener del petróleo venezolano y justificó la captura de Maduro por considerarlo un líder “ilegítimo”, pero apenas mencionó el narcotráfico, la justificación legal oficial. “Construimos la industria petrolera venezolana con talento, y el régimen socialista nos la robó por la fuerza”, lamentó, prometiendo recuperar el control, privatizarla y devolverla a las empresas petroleras estadounidenses.

“Esta operación se realizó en coordinación con las fuerzas del orden”, aseguró el mandatario para justificar que no se haya informado antes al Congreso, el órgano encargado de aprobar actos bélicos, como podría interpretarse este caso. Por su parte, algunos congresistas, incluso republicanos, cuestionaron duramente la base legal del ataque tanto a nivel nacional como internacional.

En rueda de prensa, Trump confirmó que Maduro y Flores serán juzgados en Nueva York y adelantó que Washington “gobernará el país hasta lograr una transición segura, adecuada y prudente”. “No queremos que otra persona llegue y tengamos la misma situación que hasta ahora”, dijo, amenazando con una “segunda ola” de ataques si el régimen sigue en el poder.

Ministerio de Obras Publicas

La fiscal general Pam Bondi ratificó que el presidente venezolano, ya imputado en 2020 en el Distrito Sur de Nueva York, será juzgado allí por cargos de “conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseerlos contra EE.UU.”

En entrevista con Fox News, Trump afirmó que Maduro y Flores estaban a bordo de un buque militar rumbo a Nueva York. Reveló que el dictador fue capturado junto a su esposa en una residencia y “sacado a rastras de su dormitorio”, escena que observó junto a miembros de su gobierno —sin incluir a su vicepresidente J.D. Vance— “como si fuera un programa televisivo”. Al mediodía publicó la primera imagen de Maduro detenido a bordo del buque anfibio estadounidense Iwo Jima , con ojos y orejas cubiertos.

El ataque masivo fue autorizado por Trump días antes —confirmaron fuentes gubernamentales a CBS— y estaba previsto para Navidad; sin embargo, el Pentágono pospuso la operación para priorizar bombardeos contra Estado Islámico en Nigeria y esperar condiciones climáticas más favorables para ejecutar un ataque tan preciso y ambicioso.

La operación involucró 150 aeronaves desde 20 bases militares diferentes y causó más de 90 heridos junto a decenas de militares muertos. Trump destacó esta “maniobra” como algo que “ninguna otra nación podría haber logrado en tan corto tiempo”. Subrayó: “Las capacidades militares venezolanas quedaron paralizadas mientras nuestras tropas capturaban exitosamente a Maduro en plena noche”.

El destino político de Venezuela queda ahora incierto. Según su Constitución, si el presidente está ausente durante el primer año de mandato —Maduro juró por tercera vez en enero tras elecciones controvertidas— deben convocarse elecciones dentro de 30 días. La vicepresidenta asumiría interinamente hasta elegir nuevo presidente.

Si se mantiene el gobierno actual respetando la Constitución, Delcy Rodríguez tomaría provisionalmente las riendas del país. Sin embargo, ayer afirmó que Venezuela tiene “un único presidente” y es Maduro. Tras el ataque exigió “respeto al derecho internacional” e hizo un llamado a “una unión nacional de todas las fuerzas vivas”. Añadió: “Que ningún gobierno externo venga a mandar al pueblo de Bolívar”, remarcando: “Venezuela no es colonia de nadie”.

El secretario de Estado Marco Rubio —una voz destacada contra gobiernos socialistas latinoamericanos— confirmó haber tenido largas conversaciones con Rodríguez, quien colaboraría con la transición. Durante esa misma conferencia Trump reconoció no haber hablado aún con María Corina Machado, líder opositora y reciente ganadora del Nobel de la Paz que él tanto deseaba. En un giro inesperado expresó dudas sobre su capacidad para gobernar Venezuela debido a que “no cuenta con suficiente apoyo ni respeto dentro del país”.

La incursión con tropas élite estadounidenses recuerda a la denominada Operación Causa Justa entre diciembre de 1989 y enero de 1990 cuando George H.W. Bush ordenó invadir Panamá para capturar al dictador Manuel Antonio Noriega; él también fue llevado a EE.UU., juzgado por narcotráfico y condenado a 40 años. La captura ocurrió igualmente un 3 de enero hace 36 años.

Los bombardeos siguieron meses enteros de amenazas por parte de Trump quien desde agosto lleva adelante una operación contra el narcotráfico llamada Lanza del Sur, atacando barcos en Caribe y Pacífico. En cuatro meses concentró tropas, aviones y buques —incluido su portaaviones USS Gerald Ford— cerca de Venezuela como nunca antes se había visto en esta región; desintegró unas veinte embarcaciones ejecutando extrajudicialmente a 105 personas.

Conforme avanzaba la operación, Trump dejó claro mediante sus actos y palabras que buscaba fundamentalmente un cambio político. El Departamento de Estado definió a Maduro como jefe de un “Estado narco-terrorista” responsable de pandillas vinculadas al tráfico hacia EE.UU., como Tren de Aragua o cártel Los Soles. La semana pasada la CIA lideró un ataque con drones sobre un muelle donde supuestamente cárteles venezolanos almacenaban drogas según Trump.

El mes pasado EE.UU. dio a conocer una nueva Estrategia Nacional de Seguridad explicativa para entender estos hechos recientes; plantea retomar la doctrina Monroe como pilar geopolítico bajo Trump: dividir el mundo en esferas donde dominar América es esencial para evitar interferencias externas. En este contexto un cambio en Venezuela supondría una derrota para China y Rusia. Trump amenazó también a México, Colombia y Cuba cuyos gobiernos izquierdistas mantienen vínculos con esas potencias.

Horas antes del secuestro Maduro se reunió con enviado chino enviado por Xi Jinping; mostró disposición para negociar cooperación antinarcóticos con EE.UU., denunciando intención estadounidense para forzar cambio político y ganar acceso al petróleo venezolano. De madrugada fue capturado.

Trump prometió durante campaña evitar inmiscuirse en asuntos exteriores para enfocar su política bajo “EE.UU. primero”. Sin embargo, en su primer año tras regresar al poder ha dirigido más de 600 bombardeos en al menos siete países: Venezuela, Irán, Irak, Yemen, Siria, Somalia y Nigeria según ACLED.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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