Fuente: Listin diario
Reflexiones sobre el amor divino y humano, la fe y la verdad de Jesús
Las lecturas correspondientes al 10 de enero ponen el foco en el amor hacia Dios y al prójimo, la confianza en la oración y el discernimiento espiritual, resaltando especialmente los pasajes del apóstol y evangelista San Juan. (El amor a Dios conlleva amar al hermano).
En el Evangelio, San Juan subraya que Dios es amor y que nos amó primero enviando a Su Hijo. Por su parte, el Salmo 145 celebra “La grandeza” y la bondad de Dios, así como la certeza de que Él escucha a quienes lo invocan con sinceridad, motivándonos a la alabanza.
Este salmo también expresa la alegría en Dios y una fe capaz de vencer al mundo. En el mismo Evangelio se narra el encuentro de Jesús con la Samaritana, quien le pide agua y donde Jesús resalta que Dios busca adoradores que lo adoren en espíritu y verdad.
Estas lecturas nos llevan a meditar sobre la esencia del amor divino y humano, la fe como camino para superar las dificultades mundanas y la verdad de Jesús como vía hacia la Vida Eterna.
Soy una admiradora ferviente de San Juan, el discípulo amado por el Señor, a quien Jesús confió el cuidado de su madre al pie de la Cruz y con quien permaneció hasta su muerte. Jesús y Juan eran primos y siempre mantuvieron una relación muy cercana.
Santa Isabel y la Santísima Virgen compartían un gran cariño. Esto demuestra la importancia de ser familia y mantener buenas relaciones entre todos sus integrantes. Como cantamos en el Salmo 125: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Además, hoy todavía estamos llamados a vivir como hermanos, hijos del mismo Padre: Dios. ¡Aleluya!
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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