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Lo que revelan los mensajes efímeros en WhatsApp sobre nuestra personalidad Los mensajes que desaparecen tras ser vistos una sola vez en WhatsApp y lo que reflejan de nuestro comportamiento social

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Mensajes efímeros en WhatsApp: privacidad y confianza en la comunicación digital Enviar un mensaje que desaparece tras ser visto una sola vez parece, sobre el papel, una idea sencilla.

Fuente: okdiario.com

Mensajes efímeros en WhatsApp: privacidad y confianza en la comunicación digital

Enviar un mensaje que desaparece tras ser visto una sola vez parece, sobre el papel, una idea sencilla. Abres, miras y se esfuma. Sin rastro, sin posibilidad de volver atrás. Los mensajes de una sola visualización en WhatsApp nacieron con la promesa de proteger la privacidad, pero con el tiempo han empezado a revelar algo más profundo: cómo nos relacionamos con la comunicación digital y con la confianza.

No es casualidad que este tipo de mensajes se utilicen casi siempre para fotos, vídeos o información que consideramos delicada. Un documento, una imagen personal, una captura que no queremos que circule más de la cuenta. El propio formato ya lanza un aviso implícito al receptor, esto es importante, míralo ahora, no lo perderás porque desaparecerá.

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Uno de los efectos menos comentados de los mensajes de una sola visualización en WhatsApp es que rompen la multitarea. No puedes abrirlo “por encima” y dejarlo para más tarde. Si lo tocas, se consume. Esto cambia el gesto automático al que estamos acostumbrados y obliga a decidir cuándo es el momento adecuado para verlo.

Ese pequeño freno tiene un impacto interesante. Por un lado, refuerza la idea de contenido sensible. Por otro, genera cierta tensión, si no lo abro ahora, quizá el emisor piense que lo estoy evitando. Si lo abro y no respondo, ya no podré revisarlo después. La presión no está en el contenido, sino en el acto de abrirlo.

Aunque WhatsApp presenta esta función como una mejora en privacidad, no todo el mundo la percibe igual. Para algunos usuarios, los mensajes de una sola visualización en WhatsApp introducen una sensación de control indirecto. El emisor decide cuánto tiempo existe el mensaje y elimina la posibilidad de volver a consultarlo, incluso si era relevante.

Esto plantea una pregunta incómoda: ¿estamos protegiendo información o estamos limitando al receptor? En una conversación normal, poder releer un mensaje forma parte de la comunicación. Aquí, en cambio, el mensaje se convierte en algo efímero, casi performativo.

Paradójicamente, lo que se borra puede generar más sospechas que lo que permanece. Hay quien recibe un mensaje de una sola visualización en WhatsApp y piensa automáticamente que hay algo que ocultar. No siempre es así, pero la percepción existe.

En relaciones personales, laborales o incluso familiares, este tipo de mensajes pueden levantar más preguntas de las que resuelven. ¿Por qué no enviarlo como un mensaje normal? ¿Por qué no dejar constancia? El formato condiciona la interpretación antes incluso de ver el contenido.

Más allá de la tecnología, los mensajes de una sola visualización en WhatsApp reflejan una tendencia clara, la de que queremos comunicarnos más, pero dejar menos huella. Compartimos constantemente, pero cada vez somos más conscientes de lo que puede quedarse almacenado, reenviado o malinterpretado fuera de contexto.

Este tipo de mensajes no están pensados para el recuerdo, sino para el instante. Y eso encaja perfectamente con una forma de comunicarnos cada vez más rápida, más impulsiva y, a veces, más frágil. El mensaje desaparece, pero la sensación no. Y quizá ahí esté la clave: en una era donde todo se guarda, lo que se borra adquiere un peso especial.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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