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Yazmín Vicente: “En varias ocasiones pensé en rendirme, pero mi vínculo con Dios me lo impidió”

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Nuestra vulnerabilidad es parte esencial de nuestra humanidad, pero dentro de ella reside la chispa divina que nos impulsa a renacer y triunfar".

Fuente: Listin diario

Una psicóloga y publicista, activista social, política de buena voluntad y presidenta de la Fundación Almas de Amor, esta mujer ha superado múltiples desafíos, roto paradigmas y hallado en la fe el mejor camino para perseguir sus sueños sin rendirse.

” Nuestra vulnerabilidad es parte esencial de nuestra humanidad, pero dentro de ella reside la chispa divina que nos impulsa a renacer y triunfar”.

Con estas palabras dirigidas a quienes se rinden, comienza el testimonio de Yazmín Vicente, una mujer de fe que practica la política con la convicción del propio Nelson Mandela: “Como un arte noble para transformar realidades”.

Para alcanzar su posición actual, tuvo que sortear numerosas dificultades. En primer lugar, proviene de un entorno donde la carencia limita incluso las aspiraciones.

“Soy originaria de la Sección de Río Arriba, en el municipio de Vallejuelo, provincia San Juan de la Maguana. Vengo del sur profundo, esa tierra que enseña que la dignidad no depende de lo material, sino de la fortaleza del alma”. Lo expresa con entusiasmo, aunque reconoce que para estudiar debía caminar cada día 18 kilómetros. En muchas ocasiones quiso abandonar, pero su vínculo con Dios se lo impidió.

En ese pequeño rincón de República Dominicana forjó sus sueños y aprendió a librar sus luchas más importantes. Le consolaba saber que allí “el viento se detiene a abrazar la humanidad y la sencillez de su gente buena”.

Ministerio de Obras Publicas

Al escuchar sus respuestas tan poéticas, era inevitable preguntarle: ¿Por qué se considera una mujer que no se rinde? “Porque mi resiliencia se construyó precisamente caminando tantos kilómetros diarios bajo el clima impredecible para recibir educación en mi infancia. En esa comunidad sumida en pobreza extrema, estudiar era un acto de resistencia”.

Actualmente es psicóloga graduada en la Universidad Iberoamericana (Unibe), estudió Publicidad en APEC, preside la Fundación Almas de Amor y decidió incursionar en política sabiendo que debía romper estigmas.

“Mi padre, un maestro rural dedicado que mostró el camino de la dignidad a través del pan de la enseñanza, y mi madre, una modista sencilla que convierte hilos y agujas en arte, me enseñaron que la educación es el único camino hacia la libertad. He estado en las trincheras de las luchas sociales más relevantes del país (Los Haitises, 4%, Marcha Verde…) porque desde los 14 años comprendí que si no participamos otros decidirán por nosotros. No me rindo porque mi compromiso es con la ‘periferia’, como decía el Papa Francisco”. Su vida encuentra sentido sirviendo a todos sin distinción alguna.

Esta mujer incansable asume un rol en la gestión pública enfocado en derechos humanos. “Mi compromiso allí es asegurar, desde donde nos permitan actuar, que cada acción institucional tenga un sello de equidad e igualdad. Procuro caminar bajo el diseño amoroso de nuestro Señor Jesús”. Lo demuestra siendo madre adoptiva de una niña preadolescente “que es un pedazo de mi corazón”.

Yazmín Vicente continúa firme en su lucha por una República Dominicana inclusiva donde la salud mental sea un derecho y no un privilegio.

“Mi batalla es por las niñas, por las mujeres y por cada persona que vive en situación marginal. Me inspira la compasión del Papa Francisco y el legado del padre Luis Rosario, quien me enseñó que trabajar con los más pobres es servir al amor mismo de Dios a través del Espíritu Santo”. Mantiene firme esa convicción.

En cuanto a política, cree en líderes con visión transformadora y justa. “Pienso que nuestro país merece una política humana, coherente y valiente”.

Sin embargo, reconoce que muchas veces ha sentido ganas de rendirse en ese ámbito. “Porque la política y el servicio social pueden ser agotadores y a veces injustos. Pero Jesús es el ancla que sostiene mi vida y también lo es el amor desinteresado de quienes atendemos desde la Fundación Almas de Amor”. Es esa vocación al servicio la que evita que abandone su lucha.

El respaldo familiar y sus amigos, “que son los mejores”, también contribuyen para que esta mujer valiente siga adelante con firmeza.

“Ellos me recuerdan que mi autenticidad, aunque a veces parezca ingenua, es mi mayor fortaleza. Y cómo no destacar a esas mujeres valientes que admiro y respeto; mujeres trabajadoras que madrugan y luchan día tras día para mejorar la vida de sus hijos; especialmente aquellas que se entregan a los demás sin vivir precisamente en un lecho de rosas”. Lo dice con sensibilidad profunda.

El principal desafío ha sido enfrentar los estereotipos. “Ese ‘techo de cristal’ aún vigente para las mujeres, sobre todo en política. He resistido la tentación de caer en superficialidades o aceptar ofertas contrarias a mis valores. Prefiero caminar con lágrimas orgullosas por no haberme traicionado ni perdido mi integridad ante la superficialidad que rodea algunos espacios de poder. Mi mayor triunfo es permanecer fiel a esa ‘gente buena’ que caracteriza nuestro país y que pese a todo sigue creyendo”. A Yazmín le reconforta saber que simplemente es un instrumento divino al servicio del prójimo.

Esta mujer incansable cita: “Como dijo San Pablo: ‘No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí’. Si hoy puedo contar esta historia de superación es porque la gracia divina convirtió mi vulnerabilidad en una determinación inquebrantable para sobrevivir y servir”. No puede permanecer indiferente ante el sufrimiento ajeno.

Ese fue su primer aprendizaje ético. Cuando se le pregunta si tiene pareja responde: “Estoy en una etapa plena y soltera, esperando el encuentro con ese ‘hombre bueno’ bajo el designio de Dios”.

Su ideal de compañerismo está inspirado en Gioconda Belli: “Busco alguien sin miedo a entregarse, vulnerable como un niño pero fuerte para salir adelante; alguien limpio como una mañana diciembre; alguien para quien yo sea hamaca en sus preocupaciones y cuna en sus silencios; así como él lo sea para mí; construyendo juntos una revolución basada en amor y justicia”. Sus sutiles aspiraciones reflejan la sencillez propia de una mujer que aprendió a no rendirse aun enfrentando sus debilidades.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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